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No lo parece, pero los falsos rumores tienen las patas muy cortas en Twitter

rumores¿Registros a diestro y siniestro en un barrio de población tradicionalmente musulmana? ¿Un avión secuestrado? En los social media llegan a nuestros oídos casi todos los días rumores que no tienen parentesco alguno con la verdad y que, sin embargo, se propagan como la pólvora en este tipo de plataformas.

Sin embargo, parar los pies a esos falsos rumores es en realidad más fácil de lo que parece. Basta un desmentido a tiempo por parte de una fuente oficial para desbaratarlos por completo. Así lo concluye al menos un reciente estudio de la Universidad de Washington, cuyos autores han puesto los ojos sobre la difusión de bulos en Twitter.

Según este informe, si una cuenta oficial se involucra en el momento oportuno en la propagación de un rumor en Twitter y se toma la molestia de desmentirlo de manera clara e inequívoca, los ánimos tienden a enfriarse y al final la verdad termina imponiéndose.

Una única voz puede hacerse oír (y creer) entre la multitud, aseguran los autores del estudio. “Nuestra investigación demuestra que los mensajes de fuentes oficiales pueden lograr acallar el estruendo provocado por las masas”, afirman.

Para llevar a cabo su informe, los investigadores de la Universidad de Washington pusieron bajo la lupa dos rumores distintos que encontraron en su momento muchísimo eco en Twitter. El primero de los rumores juraba y perjurada que un avión de WestJet con destino a México había sido secuestrado. Y el segundo tenía como un protagonista un supuesto registro llevado a cabo por la policía australiana en un barrio de población mayoritariamente musulmana en Sídney.

Ambos bulos fueron aceptados como verdades como puños en la red social de pajarito. Aun así, terminaron desvaneciéndose gracias a los tuits en forma de desmentido de fuentes oficiales.

Cuando una fuente oficial (en solitario o acompañada de otras fuentes también de carácter oficial) le hinca el diente a un rumor falso para refutarlo, el fuego provocado por el bulo termina sofocándose en poco tiempo.

En el caso del rumor del avión secuestrado, fue la propia aerolínea afectada quien se encargó de desmentirlo en Twitter, mientras que en segundo caso, el del bulo del registro policial en un barrio de Sídney, fue la policía la que salió a la palestra para restarle toda veracidad. Y en ambos casos los tuits de estas dos fuentes oficiales lograron que los tuiteros recuperaran el juicio y entraran por fin en razón.

“A menudo la gente prefiere las informaciones incompletas y llenas de errores a no disponer de ninguna información”, escriben los autores del informe. Por eso los rumores se difunden tan rápido en las redes sociales y por eso es también tan importante que las víctimas del bulo actúen lo más rápido posible para cortarlo de raíz.

 

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