Social Media Marketing

Las redes sociales son vilipendiadas (más o menos) en SXSW

A las (odiadas) redes sociales les caen palos por todas partes en el festival SXSW

El festival South by Southwest (SXSW) está siendo este año extraordinariamente pródigo en críticas hacia las redes sociales, unas críticas que se han cebado particularmente con Facebook.

redes socialesEl festival South by Southwest (SXSW) celebra la tecnología y la innovación. Sin embargo, y aunque el famoso evento no ha sido nunca parco en críticas hacia la industria tecnológica, este año SXSW ha sido particularmente duro (y hasta lacerante) con los gigantes "techies".

Muchos palos le han caído este año en Austin (Texas) a Facebook por su cacareada participación en el ascenso a los altares (presidenciales) de Donald Trump, a quien catapultó (supuestamente) a la Casa Blanca por no haber sabido parar los pies a Rusia y a su propaganda.

Especialmente crítico con la red social más grande del mundo se ha mostrado en el SXSW el senador del Partido Demócrata Mark Warner. A su juicio, la red social de Mark Zuckerberg debería haber reaccionado mucho más rápido de lo que lo hizo a las injerencias rusas. “Facebook debería haber estado al tanto de todo muchísimo antes”, asevera.

Warner sostiene que debe haber necesariamente un debate sobre la responsabilidad de las redes sociales en los contenidos (a veces insidiosos) que se abren paso en sus respectivas plataformas.

En un principio, Zuckerberg, el fundador de Facebook, echó balones fuera y negó que las “fake news” difundidas a través de su “criatura” cambiaran realmente el devenir de las elecciones presidenciales celebradas al otro lado del charco en el año 2016.

Más tarde, y ante la evidencia de que las injerencias rusas habían sido lamentablemente muy reales en la red social más populosa del mundo, Zuckerberg tuvo que distanciarse de sus declaraciones iniciales.

En Facebook se abrieron paso en los últimos comicios presidenciales estadounidenses no sólo muchos anuncios “made in Russia” sino también noticias deliberadamente falsas y encaminadas en pervertir los resultados electorales. ¿Lo peor? Que los posts de la discordia llegaron a ojos de 126 millones de personas (más de la mitad de la población estadounidense con derecho a voto).

Pese a lo demoledor de estas cifras, Warner teme que todavía no se haya llegado al fondo del asunto. “No puedo evitar preguntarme si hemos hallado todo lo que hay que hallar a este respecto”, señala.

Por el Congreso de Estados Unidos han desfilado en los últimos meses representantes de Facebook y también de otras compañías como Twitter y Google. Y quienes allí han comparecido han tenido que escuchar fuertes críticas por parte de los políticos estadounidenses, que no pueden explicarse cómo empresas tan innovadoras como Facebook y compañía han podido permitir semejante y gravísima instrumentalización de sus respectivas plataformas.

Ante las pruebas (absolutamente fehacientes) de las injerencias rusas en Facebook, Zuckerberg se ha mostrado extraordinariamente compungido en los últimos tiempos y se ha comprometido a combatir con todas sus fuerzas las manipulaciones (aunque ello se traduzca en menos beneficios para la compañía).

Aun así, algunos (entre ellos el senador Warner) ponen en duda el propósito de enmienda de Facebook y aseguran que la publicidad (comprada en nombre Rusia) es sólo la punta del iceberg en este asunto.

En uno de los muchísimos paneles de discusión celebrados en el marco del festival SXSW Molly McKew, experta en propaganda online, no ha dudado en echar en cara a las redes sociales su alarmante inacción en el caso de las interferencias rusas en las elecciones. “Me gustaría que las empresas involucradas fueran más proactivas”, subraya.

Por su parte, Samantha Bradshaw, de la Universidad de Oxford, tiene el pleno convencimiento de que el público necesita más transparencia sobre los algoritmos que deciden lo que llega a ojos de los usuarios (unos algoritmos que Facebook, sin embargo, guarda lamentablemente bajo llave). Bradshaw admite, no obstante, que desvelando sus secretos Facebook y compañía serían también mucho más sensibles a las manipulaciones.

Sobre las redes sociales se cierne, de todos modos, no sólo la sombra de las injerencias rusas sino también la sombra de las “fake news” y los corrosivos comentarios de odio. Pese a su titánico poder (o quizás precisamente por culpa de ese poder), los gigantes de internet disfrutan de cada vez menos simpatías y ni si quiera en Austin, convertida estos días en la meca mundial de la tecnología, les hacen ya carantoñas, si acaso les lanzan dardos.

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