Social Media Marketing

Por qué Facebook debe reedificarse sobre pilares más transparentes

Facebook cuenta actualmente con más de 845 millones de usuarios en todo el mundo. Si la famosa red social fuera un estado, sería el tercer país más poblado del planeta, después de China e India.

Sin embargo, Facebook no es un estado. Si lo fuera, sus "ciudadanos" estarían quizás en condiciones de demandar más transparencia a la cada vez más poderosa compañía de Mark Zuckerberg.

De todos modos, no se trata de hacer un llamamiento para la conversión de Facebook en un estado. Ningún estado sabe tanto de sus propios ciudadanos como Facebook de sus usuarios. Tampoco se trata de hacer un llamamiento para la aniquilación de la red social, que es una empresa y está obligada a ganar dinero para sobrevivir.

El problema de Facebook es que es monstruosamente grande y, como tal, define en buena medida lo que es aceptable e inaceptable.

Una muestra del poder de Facebook para fijar nuevas convenciones sociales es una noticia que ha saltado a los titulares hace sólo unas semanas. La red social borra las fotos de mujeres amamantando a sus bebés y lo hace por considerarlo poco “decoroso”. Aun así, el acto de amamantar en público en bebé es considerado en muchos países como algo completamente normal y no tiene desde luego ninguna connotación pornográfica.

Todas las reglas sociales emanan de convenciones engendradas por la propia sociedad y son transparentes. En cambio, las reglas de Facebook emanan de una empresa que no comunica sus normas a sus “súbditos”.

Facebook no se preocupa de discutir sus propias normas con sus usuarios. Los grupos de protesta surgidos en los últimos años contra Facebook son sistemáticamente ignorados por la compañía de Mark Zuckerberg.

La red social es una empresa y, en este sentido, no tiene la obligación de ser democrática, pero por su tamaño y por respeto a sus usuarios, sí debería serlo. El propio Zuckergerg ha repetido en más de una ocasión que el objetivo de Facebook es lograr un mundo más abierto.

No obstante, el dueño de Facebook no predica con el ejemplo y la famosa red social es cada vez más opaca, explica Kai Biermann en Die Zeit.

Muchos dirán que la respuesta a la opacidad de Facebook es simplemente dar la espalda a la red social. Sin embargo, esta solución es demasiado drástica y lo es porque Facebook ha calado demasiado en la sociedad actual. La verdadera solución pasa por mejorar Facebook y reedificarla sobre pilares más transparentes.

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