líderes en noticias de marketing, publicidad y marcas

Los retos de Linda Yaccarino, nueva CEO de Twitter

El rosario de problemas que Elon Musk deja en herencia a la nueva CEO de Twitter

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra Actualizado el

Frente a sí Linda Yaccarino, la que será de ahora en adelante la máxima responsable de Twitter, tiene larguísima retahíla de problemas a los que deberá dar respuesta.

Elon Musk describió en una ocasión su propio trabajo al frente de Twitter como «doloroso» y llegó a afirmar que solo alguien suficientemente «tonto» lo aceptaría. Así y todo, el propietario de la red social de microblogging parece hacer encontrado por fin a una persona dispuesta a reemplazarle al frente de Twitter.

Esa persona es Linda Yaccarino, presidenta global de publicidad y alianzas de NBCUniversal. Musk confirmó el pasado viernes que Yaccarino será la nueva CEO de Twitter. La que será de ahora en adelante la máxima responsable de Twitter tiene frente a sí una larguísima retahíla de problemas a los que deberá dar respuesta. Según The Guardian, estos son los problemas que exigen un resolución más urgente por parte de Yaccarino:

Construir una buena relación profesional con Elon Musk

Puede que Musk vaya a dejar de ser CEO de Twitter, pero tiene intención de seguir muy presente en la red de microblogging. En esta red social el sudafricano desembolsó, al fin y al cabo, la friolera de 44.000 millones de dólares.

Musk confirmó el pasado jueves que continuará al pie del cañón en Twitter en calidad de presidente y CTO de la red social del pajarito.

Aunque los inversores de Tesla, donde Musk sigue siendo CEO, reclaman al multimillonario que invierta más tiempo en el fabricante de automóviles eléctricos, este ha dejado claro que hoy por hoy Twitter continúa exigiendo buena parte de su atención.

Yaccarino ha sido descrita por The Wall Street Journal como una negociadora «con mano de hierro en guante de terciopelo». A la hora de levantar los cimientos de una buena relación profesional con Musk, Yaccarino deberá poner a prueba sus habilidades de liderazgo y negociación.

Volver a atraer a los anunciantes

Twitter necesita a una CEO que sea capaz de ganarse el respeto de los anunciantes y el hecho de que Yaccarino sea una ejecutiva extraordinariamente versada en el ámbito de la publicidad la convierte en la candidata idónea para afrontar un reto en absoluto baladí.

En 2021 el 90% de los ingresos de Twitter (5.100 millones de dólares) echaba anclas en la publicidad. La contribución de los ingresos publicitarios a la facturación de la red social del pájaro azul se ha desplomado, no obstante, desde la irrupción de Musk en Twitter.

El pasado mes de marzo Musk confesó que lo más probable es que la facturación de Twitter cayera por debajo de los 3.000 millones de dólares en 2023, dando cuenta así de la dimensión de los problemas de la red social con quienes eran otrora sus principal fuente de ingresos: los anunciantes.

A los anunciantes les preocupa, entre otras cosas, la diseminación de contenido inapropiado en la plataforma por la falta de personal de moderación y el hecho de que Twitter Blue haya desembocado en una ola de impostores en la red social del pajarito.

Dar fuelle al número de suscriptores de Twitter

Musk ha dejado claro que la facturación emanada de las suscripciones será crucial en el futuro financiero de Twitter. Con esta intención precisamente relanzó Twitter Blue e incluyó las insignias azules de verificación en este programa de suscripción.

Sin embargo, lo cierto que Twitter Blue no ha atraído a un número demasiado elevado de suscriptores. Entre 600.000 y 635.000 usuarios se habrían suscrito a Twitter, una cifra que se antoja bastante parca si tenemos en cuenta que la red social cuenta con más de 250 millones de usuarios a su vera. Los suscriptores de Twitter reportan hoy por hoy a la red social unos ingresos mensuales de apenas 5 millones de dólares que en modo alguno compensan el prolapso de los ingresos publicitarios.

Preparar el camino para la «superapp» X

El relanzamiento de Twitter Blue forma parte de un plan mucho más ambicioso por parte de Elon Musk, que antes de comprar la red social de pajarito aseguró que Twitter sería la simiente para crear «X, la app para todo». Y el pasado viernes el multimillonario sudafricano volvió a decir que esperaba trabajar codo con codo con Yaccarino para convertir efectivamente Twitter en una «superapp».

Musk aspira a metamorfosear Twitter en un clon occidental de la app china WeChat, donde los usuarios pueden acometer toda una plétora de tareas, desde enviar y recibir mensajes a pedir taxis pasando por pagar facturas. Sin embargo, en un mercado altamente competitivo como Estados Unidos las «superapps» que Elon Musk tiene en mente se han topado invariablemente de bruces con el fracaso (al menos hasta ahora).

Bregar con los reguladores

Twitter está actualmente en la mirilla de múltiples autoridades reguladoras. La Comisión Europea ya ha advertido a Musk de que Twitter podría no estar acatando adecuadamente la Ley de Servicios Digitales, que regula en el viejo continente a las plataformas 2.0. Y la red social de microblogging deberá adherirse igualmente a la nueva ley británica de protección online, que exigirá a las «Big Tech» proteger a sus usuarios de contenido potencialmente nocivo.

En Estados Unidos la Comisión Federal Comercio (FTC) está igualmente investigando a la compañía porque le preocupa que la capacidad de Twitter para proteger a sus usuarios y mantener los altos estándares de seguridad de datos que exige este organismo pueda haberse visto menoscabada por los recortes de personal y las draconianas medidas de ahorro impuestas por Musk.

Manejar los gastos y la deuda en el seno de Twitter

La estructura financiera necesaria para la adquisición de Twitter por parte de Elon Musk implicó que una deuda de 13.000 millones de dólares fuera traspasada a las cuentas de la red social. Se trata de una cantidad inusitadamente elevada para una compañía lastrada históricamente por las deudas como Twitter.

De hecho, en sus primeros día en calidad de nuevo propietario de Twitter Elon Musk ya advirtió que la red social estaba en peligro de caer en bancarrota, aunque unos meses más tarde espantó los fantasmas de una eventual quiebra.

De acuerdo con Musk, los costes anuales de Twitter se han reducido de los 4.500 a los 1.500 millones de dólares, pero para ser sostenible a largo plazo la red social, lastrada por una monumental deuda, necesita ser rentable de manera consistente.

Newsletter ¡Suscríbete a nuestra newsletter! WhatsApp Sigue a MarketingDirecto.com en WhatsApp

 

¿Es verde que te quiero verde la publicidad? El mapa de las empresas sostenibles en este sectorAnteriorSigueinte"Si la buscas, la vas a encontrar": Netflix promociona esta serie con clásicas frases de madres

Contenido patrocinado