Social Media Marketing

Adiós a la estética primorosamente falsa en Instagram

¿Quiere conectar con la Generación Z en Instagram? Apueste por lo "rarito" (y lo feo)

A diferencia de los millennials, acostumbrados a coreografiar al milímetro sus posts en Instagram, la Generación Z apuesta por un "look" mucho más doméstico y exento de artificios en esta red social.

instagramInstagram es una plataforma que vende a sí misma como el lugar donde el usuario puede dar alas (hasta el infinito y más allá) a su propia autoexpresión. Aun así, bastan cincos segundos de "scroll" en la famosa red social para constatar que todo el mundo luce allí extraordinariamente similar.

En Instagram gozan del don de la ubicuidad las cabelleras perfectamente peinadas, las playas paradisíacas, las tostadas de aguacate y el color rosa. Y tales clichés (trilladísimos entre los millennials) han sido bautizados con el apelativo de “estética de Instagram”. Hay, sin embargo, un problema: que la Generación Z echa pestes de esa estética.

Parece que las paredes de color rosa y los macaroons de colores pastel han pasado a la historia en Instagram, asegura Taylor Lorentz en un artículo por The Atlantic. Y esa estética (tan emparentada con el “postureo”) va a ser reemplazada más pronto que tarde por un “look & feel” mucho más extraño y hasta feo.

Jóvenes influencers al alza como Emma Chamberlain, Jazzy Anne y Joanna Ceddia rechazan la idea de un “feed” absolutamente pulcro en Instagram para abrazar una estética mucho más desordenada y huérfana de filtros.

Mientras los influencers adscritos a la Generación del Milenio buscan con auténtico denuedo (rayano en la obsesión) la foto perfecta, los centennials publican instantáneas en Instagram directamente desde sus teléfonos móviles sin tomarse la molestia de editarlas, subraya Lorentz. En muchos sentidos la Generación Z está convirtiendo Instagram en un lugar mucho más feo (y también más real).

La Generación clava un puñal al "postureo" en Instagram

Si los millennials disfrutan enarbolando en Instagram una estética tan premium como mediocre (en tanto que es falsa), la Generación Z aboga por una estética acogedora y doméstica a partes iguales, de acuerdo con el bloguero Venkatash Rao.

La mayor parte de los millennials (aquellos nacidos entre 1980 y 2000) creció en un mundo relativamente próspero y despreocupado. No tan bien les fue, sin embargo, a los centennials, que se criaron a los pechos de punzantes problemas como la crisis económica y el cambio climático y optaron por responder al mundo (no demasiado halagüeño) que les tocó vivir replegándose sobre sí mismos y sobre sus personas más allegadas. 

A diferencia de los millennials, la Generación Z huye deliberadamente de la perfección impostada para refugiarse en brazos de lugares pequeños, seguros y ajenos a la frivolidad.

La estética acogedora y doméstica que hacen suya los centennials halla su mejor expresión en privado y entre amigos y no tanto en público y entre perfectos desconocidos. Este nuevo tipo de estética prioriza la necesidad de control del protagonista en lugar de poner todo el foco en las expectativas (elevadísimas) del espectador. Y prefiere la naturalidad a la teatralidad.

Mientras los milleennials prefieren colgarse del brazo de una estética afectada y supurante de ansiedad, los centennials se decantan por una estética relajada y libre de efectismos.

Las marcas que deseen conectar adecuadamente con la Generación Z en Instagram harían bien en dejar de lado los posts perfectamente coreografiados (y fariseos). Los centennials, sedientos de naturalidad, no tardarán en condenarlos al ostracismo. 

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