Social Media Marketing

Snapchat: ¿es la bolsa la última oportunidad de una empresa al borde del "hype" mortal?

En los últimos tiempos se ha hablado muchísimo de Snapchat, que era para muchos (sin ningún género de dudas) la red social del momento. Sin embargo, actualmente, cuando la compañía está a punto de tirarse a la piscina de la bolsa, las opiniones en relación con Snapchat están absolutamente polarizadas (y distan mucho de ser 100% positivas). Algunos creen que los mercados bursátiles son la última oportunidad para una empresa en horas bajas y otros creen que la famosa app de mensajería está abocada a darse un auténtico costalazo (mortal) en la bolsa.

Snapchat cuenta en la actualidad con 150 millones de usuarios activos, la mayor parte de los cuales tiene entre 18 y 24 años. A los jóvenes lo que más les encandila de esta plataforma 2.0 es que les proporciona mayor privacidad y que les brinda la posibilidad de intercambiar mensajes “fugaces” que se “autodestruyen”. ¿El problema? Que esos jóvenes que antaño bebían los vientos por Snapchat lo hacen también, y cada vez más, por “Stories”, el clon de la app de Evan Spiegel lanzado hace aproximadamente seis meses por Instagram.

No obstante, y pese a ser muy consciente de que Facebook e Instagram tienen entre ceja y ceja a Snapchat, la aplicación tiene previsto debutar el próximo mes de marzo en los mercados bursátiles, donde aspira a alcanzar un valor de 25.000 millones de dólares.

Según datos manejados por eMarketer, la empresa de Evan Spiegel generará en 2017 una facturación de mil millones de dólares, una cifra que se duplicará en 2018. Sin embargo, no son pocos quienes contemplan el modelo publicitario de Snapchat como problemático. En esta plataforma la publicidad sirve sobre todo y ante todo para aumentar la popularidad de las marcas.

El funcionamiento de la publicidad en Snapchat les procura fundamentalmente ventajas a las grandes empresas dueñas de presupuestos publicitarios elevados, pero no tanto a las pequeñas compañías con presupuestos modestos.

Y es que los precios de la publicidad en Snapchat son de todo menos económicos y para todos los bolsillos. Las famosas lentes patrocinadas se mueven, por ejemplo, en una horquilla de precios de entre los 350.000 y los 700.000 dólares al día.

A los problemas congénitos de la publicidad en Snapchat, hay que sumar otro dilema: que hoy por hoy la red social está aún muy lejos de consolidarse como “platform to be” a la hora de consumir vídeos. En este terreno YouTube y Facebook continúan llevando los pantalones. Y sin ser una (todavía) una “platform to be”, Snapchat lo tiene inevitablemente más complicado para seducir a los anunciantes, que quieren invertir su dinero en redes sociales donde los internautas pasan muchísimo tiempo.

Pero la lista de problemas de Snapchat es aún más larga. Hace unas semanas Anthony Pompliano, un ex empleado de Snap Inc. (la matriz de la famosa app), demandó a la que fuera su compañía en el Tribunal Superior de Los Ángeles y la acusó de haber falseado su (no tan fulgurante) crecimiento con la intención de incrementar artificialmente su valor y su cotización. Consciente de lo execrable (e ilícito) de este tipo de prácticas, pensadas para allanar el desembarco en los parqués bursátiles de Snap Inc., Pompliano se negó a continuar adelante con ellas.

Probar la veracidad de las graves acusaciones de Pompliano no será fácil, pero lo cierto es que el ex empleado de Snapchat no es ni mucho menos el único que se ha pronunciado públicamente de manera crítica contra la proyectada salida a bolsa de la compañía de Evan Spiegel.

Es el caso de Jon Rezab, fundador de Socialbakers, que recientemente tildada de desproporcionada la valoración de 25.000 millones de dólares que Snapchat aspira a conseguir en debut en la bolsa. “¿Qué podría justificar la gigantesca valoración de Snapchat? Definitivamente no la apertura, la transparencia y la directa aproximación al mercado de la compañía”, dice Rezab.

A juicio de Rezab, que calcula que Snapchat se embolsa entre 50 y 100 millones de dólares trimestralmente, la empresa de Evan Spiegel peca a todas luces de soberbia (y de falta de realismo) en su próximo desembarco en los mercados bursátiles.

Rezab cree, por otra parte, que para no perder su factor “cool” ante el creciente número de embistes por parte de Facebook e Instagram, Snapchat necesita urgentemente ganar en atractivo de cara sus usuarios. Y explotar adecuadamente el reciente lanzamiento de “Spectacles”, las nuevas gafas de sol con cámara de Snapchat.

Según Rezab, en la vieja Europa los influencers de Snapchat habrían visto reducido su valor en un 50% durante los últimos meses debido al imparable ascenso de los “copiones” Instagram y Facebook.

No corren definitivamente buenos tiempos para Snapchat, cuya salida a bolsa podría ser la última bala en la recámara de una empresa cuyo “sex appeal” ha menguado preocupantemente en los últimos tiempos.

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