Social Media Marketing

Un hotel de Dublín da portazo a todos los influencers

¿Tienen los influencers un morro que se lo pisan? Este hotel cree que sí y por eso les veta

elle darbyCharleville Lodge, un hotel enclavado en Dublín (Irlanda), ha tomado la drástica decisión de vetar a todos los influencers después de que una youtuber de 22 años tuviera la osadía de solicitar una estancia gratuita de cinco noches en el establecimiento (y rompiera a llorar desconsoladamente tras constatar que su demanda había sido declinada).

El episodio, que ha hecho correr ríos de bits durante los últimos días en las redes sociales, comenzó cuando Elle Darby, una influencer radicada en Reino Unido con 94.000 suscriptores en YouTube y 85.000 influencers en Instagram, envío el siguiente email al hotel Charleville Lodge: “Trabajo como influencer en las redes sociales, sobre todo en temas como estilo de vida, belleza y viajes. Mi pareja y yo estamos planeando ir a Dublín para pasar el fin de semana de San Valentín, del 8 al 12 de febrero, y conocer la zona. Mientras buscaba lugares para hospedarme, encontré su impresionante hotel y me encantaría enseñarlo en mis vídeos de YouTube y en mis historias y publicaciones de Instagram para llevar clientes a su hotel y recomendarles a otras personas que hagan reservas en su establecimiento. A cambio me gustaría disfrutar de alojamiento gratuito”.

En su controvertido correo electrónico Darby recuerda que en 2017 ya realizó una colaboración similar con un hostal de Florida. “Y ha sido increíble para ellos”, asegura (dejando caer que al establecimiento hotelero le llovieron supuestamente las reservas gracias a su mediación).

No obstante, y pese a que el email de Darby estaba diseñado específicamente para ser hacer morder el anzuelo al receptor, éste no sólo no lo mordió sino que puso también los puntos sobre las íes a la influencer, a la que respondió públicamente en un post difundido a través de la página de Facebook del establecimiento hotelero.

“Querida influencer. Gracias por tu correo electrónico en busca de alojamiento gratuito a cambio de publicidad. Se necesitan pelotas para enviar un email como ese. Si te dejo dormir aquí a cambio de salir en un vídeo, ¿quién va a pagar al personal que cuida de ti? ¿Quién va a pagar a las camareras que limpian tu habitación? ¿A los que te sirven el desayuno? ¿A la recepcionista que te registra? ¿Quién va a pagar por la luz y la calefacción que uses durante tu estancia? ¿Tal vez debería decirles a mis empleados que aparecerán en un vídeo en vez de pagarles por el trabajo que hace mientras te alojas en el hotel. Mis mejores deseos. P.D. La respuesta es no”, escribió Paul Stenson, responsable de Charleville Lodge y de la cafetería anexa al hotel The White Moose Café, en Facebook.

Pese a que Stenson se tomó la molestia de tachar el nombre de Elle Darby en las líneas del correo donde aparecía identificada la influencer, sí subió una captura de su email donde eran visibles los datos de sus seguidores en YouTube y en Instagram, según recoge The Independent.

Gracias a esta jugosa pista, que a algunos no les pasó en absoluto por alto, Elle Darby fue finalmente identificada como la autora de la misiva. Y no pocos internautas se pusieron en contacto con ella para afearle su petición (a todas luces excesiva al parecer).

Abrumada por las críticas, Darby subió después a su canal en YouTube un vídeo de 17 de minutos de duración titulado “I was exposed (So embarassing)” en el que respondía a las críticas y se lamentaba de la vergüenza, la ira y la humillación que la embargaban.

En el vídeo la influencer aseguraba que se puso en contacto con Charleville Lodge sin que mediara ninguna mala intención por su parte. “Soy una chica de 22 años que dirige su propio negocio desde casa y no siento que haya hecho nada malo. No sé cuál fue su intención [la del responsable del hotel], pero fue malvado [en su respuesta]”, decía Darby.

La lacrimógena réplica de Darby hizo que los chuzos de punza, inicialmente dirigidos a la youtuber e instagramer, acabaran también salpicando al establecimiento hotelero.

Apabullado por la controversia y con el fin de poner a ésta punto y final, Stenson se descolgó el pasado miércoles con la siguiente y tajante respuesta al vídeo de Darby: “He tomado la decisión de prohibir a todos los bloggers entrar en nuestro hotel y cafetería. Si alguno de ustedes intenta ingresar a nuestras instalaciones a partir de ahora, será expulsado. “Tras las reacciones recibidas después de pedir a un influencer no identificado que pague una habitación en nuestro hotel, tomé la decisión de vetar a todos los bloggers en nuestro hotel y cafetería”, agregó Stenson.

El responsable de Charleville Lodge se ha valido asimismo de la cuenta del hotel en Snapchat para cuestionar la eficacia de la colaboración publicitaria propuesta por Darby. “Habría hablado muy bien sobre nuestro hotel solo porque lo estaba disfrutando gratis”, recalca.

Este suceso, que arroja inevitablemente la sombra de la duda sobre el tan en boga influencer marketing, pone algunas preguntas (polémicas) sobre la mesa: ¿Hasta qué punto desean tantísimos jóvenes convertirse en influencers con el último objetivo de influir en los demás? ¿No querrán quizás ser influencers para disfrutar de manera totalmente gratuita de productos y de viajes a lugares exóticos?

Es evidente que algunos responderán es esta última pregunta con un rotundo “sí”, pero es imposible soslayar que para ser influencer (de los buenos al menos) hay que trabajar de lo lindo. Puede que algunos se nieguen a colgar a los influencers la etiqueta de profesionales, pero lo cierto es que ser influencer no deja de ser un trabajo. Si no lo fuera, ¿por qué iban tantísimas empresas a confiar en ellos para contagiarse de su popularidad en las redes sociales?

Ser influencer es definitivamente un trabajo, pero como sucede en todas las profesiones hay algunos que, intencionadamente o no, incurren en procedimientos muy poco profesionales. Es lo que tienen, al fin y al cabo, las profesiones de nueva hornada (a las que todos, preparados o no, desean hincar el diente).

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