Elon Musk se ha propuesto poner palos en ruedas a los usuarios ávidos de interactuar en Twitter con una plataforma rival que quiere al parecer buscar las cosquillas a la red de microblogging. Durante el pasado fin de semanas se impusieron severas restricciones a los tuits acompañados de links a Substack. Aunque enfocada primigeniamente a la publicación de blogs mediante suscripción, esta plataforma ha anunciado recientemente un servicio de nueva hornada bautizado con el nombre de Notes que aspira a erigirse en rival de Twitter. No es en todo caso la primera vez que la red social del pajarito toma la determinación de bloquear los links de plataformas de terceros. En enero de este año Twitter procedió a bloquear también los enlaces a Facebook, Instagram y Mastodon, entre otras plataformas.
En los últimos días los usuarios de Twitter han podido constatar cómo las publicaciones con links a Substack no podían ser retuiteadas ni agasajadas con «likes». Los enlaces habían sido convenientemente ocultados con un mensaje de aviso que alertaba al usuario de que los links de marras eran potencialmente inseguros. Solo al final del mensaje aparecía diminuto enlace clicable con la siguiente leyenda: «Ignora este aviso y continúa».
Elon Musk, que además de dueño es el único portavoz de Twitter desde que el departamento de comunicación de la red social fuera disuelto, no comentó inicialmente el incidente. Pero más tarde aseguró (en Twitter por supuesto) que era erróneo calificar el procedimiento de bloqueo, puesto que los links a Substack siguen siendo en último término accesibles. El empresario sudafricano acusó además a Substack de intentar robar una ingente cantidad de datos de Twitter para volcarlos en su nuevo servicio Notes.
Los fundadores de Substack han negado de manera tajante las acusaciones y muchos usuarios de Twitter han echado en cara a Musk que está tratando de manera a todas luces condescendiente a un rival potencial.
Substack insiste en que Notes no nace con la vocación de rivalizar con Twitter
La mayor parte de las restricciones fueron levantadas ayer lunes. Y Substack ha querido entretanto hacer hincapié en que Notes es simplemente un nuevo servicio dentro de su plataforma de suscripción y no nace con la vocación de hacer la competencia a otras redes sociales.
Elon Musk abonó 44.000 millones de dólares para adquirir Twitter y después que la red social viera seriamente mermados sus ingresos publicitarios, el CEO está intentando llenar las arcas de la red social del pájaro azul apoyándose en las suscripciones.
En Substack cualquier usuario tiene la posibilidad de publicar textos y comercializar tales textos como «newsletters» mediante un modelo de suscripción. En esta plataforma están activos muchos reputados periodistas que obtienen ingresos extra mediante las suscripciones que hace posible Substack. Quienes están presentes en este canal suelen valerse de Twitter para dirigir a sus «followers» a sus publicaciones en Substack.
Twitter contó en su día también con una plataforma enfocada a la publicación de «newsletters», Revue, pero fue clausurada después que Elon Musk se pusiera a los mandos de la red social en el otoño del año pasado. Se da la circunstancia de que muchos usuarios de Revue terminaron mudándose a Substack.
Cuando en enero de este año Twitter intentó bloquear los enlaces de otras redes sociales, la medida fue rápidamente revertida debido a las lacerantes críticas con las que tuvo que bregar la red de microblogging.
La guerra emprendida por Elon Musk contra Susbstack está causando también desavenencias internas en el seno de Twitter. El periodista estadounidense Matt Taibbi, reclutado por el magnate sudafricano para escribir los denominados «Twitter Files» (unos documentos internos que vendrían a demostrar las injerencias gubernamentales y la parcialidad del antiguo equipo directivo de la red social), ha asegurado sin ambages que prefiere Substack a Twitter. Y Elon Musk ha dejado de seguir el perfil de Taibbi en la red social del pajarito.





