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Twitter domina el directo porque parece que la televisión social está fallando...

La presencia de Twitter dentro de la televisión cada vez es mayor, con cuentas y hastags de la red social apareciendo en numerosos programas de este medio. Hay páginas dedicadas a eventos globales y la retransmisión de noticias se está transformando debido a que la población puede conocer lo que está sucediendo al instante. Pero, ¿por qué está Twitter en todas partes dentro de la televisión?

En primer lugar, su utilización es simple. Se escribe y la gente lo ve al instante. Y, en segundo lugar, se ha insertado en las costumbres diarias de la gente. Twitter se aprovecha de los pequeños momentos de inactividad que hay en nuestras vidas, por ejemplo mientras se está en una cola o esperando al transporte público. Del mismo modo, hay momentos de inactividad cuando se está frente a la televisión y comienzan los anuncios. Es en ese punto cuando se abre Twitter.

Estas razones son fundamentales respecto a por qué los medios de comunicación y los consumidores han adoptado Twitter como plataforma para el intercambio de información frente a la televisión. Cualquier pausa de publicidad es un buen momento para abrir la aplicación y compartir o ver qué está sucediendo.

Así, hay un hecho impepinable: Twitter domina actualmente la televisión en directo porque permite estas experiencias de entrada y salida rápida y son agradables e informativas. Pero, en última instancia, Twitter también está dominando el medio por los errores que se están cometiendo en la nueva industria de la televisión social.

El problema que existe a día de hoy con las aplicaciones de segunda pantalla es todo el comportamiento que existe alrededor de la misma. Es cierto que las personas están en sus ordenadores, teléfonos inteligentes o tabletas mientras ven la televisión. Pero la gente también está revisando su correo electrónico, entra en Facebook y se encuentra haciendo otras cosas a la vez. El segundo gran problema de las aplicaciones de segunda pantalla es que no responden a la pregunta fundamental de ¿por qué un usuario debe abrir tu aplicación frente al otro millón de aplicaciones que hay alrededor de la televisión?

¿Qué es lo que se está haciendo mal? En primer lugar, se intenta insertar a la gente en el negocio, no hacer un negocio adaptado a la gente. Como industria, se está tratando de sacar provecho de una propuesta de negocio, no de una proposición de los consumidores. Sí, la gente tiene otra pantalla mientras está frente a la televisión. Y ahora mismo, las aplicaciones de segunda pantalla están diciendo: «hay otras maneras en las que se puede utilizar el teléfono inteligente mientras se está viendo la televisión». Pero lo que realmente nadie se está preguntando es «¿qué quiere realmente la gente hacer mientras está viendo la televisión?».

La idea de mantener todo también es un problema. Las empresas que tienen una filosofía de añadir todas las características pueden perder ya que decir «somos los mejores porque lo tenemos todo» no es valioso. Las empresas tienen que elegir un único valor y entregarlo realmente bien. Ése es el motivo por el que Instagram tiene 100 millones de usuarios y no es simplemente una aplicación de segunda pantalla con un millón de usuarios. Éste es un gran fallo dentro de la industria, ya que se está utilizando una terminología que la gente no entiende. ¿Qué significa para el usuario promedio una «experiencia sincronizada»? Incluso dando un paso más atrás, ¿entienden todos los usuarios el término ‘televisión social’? La gente entiende propuestas de valor que sean claras y simples.

Así, las aplicaciones de segunda pantalla y las compañías de televisión social deben eliminar todo lo que no sea el núcleo de su producto. Deben ser capaces de responder a la pregunta de qué hace en una sola frase, para que la otra persona inmediatamente pueda responder que eso tiene sentido.

En otro punto, la industria no es consciente de las barreras que existen al cambio. Ya es difícil hacer que la gente opte por un producto en concreto, pero en la guerra para conseguir la atención de esta segunda pantalla, las barreras al cambio son especialmente altas. Y es más difícil aún cuando ya hay medios existentes para lograr ciertos objetivos. Se trata de una transición dura que puede producirse con el tiempo, pero los costes del cambio son difíciles a menos que se haga algo sencillo.

Y, en último lugar, no se está creando un hábito. Hay muchas oportunidades de espacio y muchas ideas. Pero, en realidad, no ha habido un solo uso que haya capturado las mentes de cada usuario. Es difícil saber por qué una sola aplicación tiene toda la fuerza sobre la mayor audiencia cuando el público quiere cosas muy diferentes. Pero, en lugar de tratar de apoderarse de todo, cada una de las aplicaciones tiene que intentar centrarse. La clave está en hacer una cosa y hacerla bien. Cuando un usuario tiene una idea en la cabeza, utiliza una aplicación para ello. Si quiere hacer una foto, abre Instagram; si quiere saber lo que están haciendo sus amigos, abre Facebook. El objetivo es poseer esta idea y que sea lo suficientemente fuerte como para que cada vez que aparezca en la cabeza del usuario, éste piense en su aplicación. Así es como el hábito se forma. Tiene que ser algo diferente y mejor y lo más importante es que tiene que ser simple.

Así, la industria de la televisión tiene que saber unir fuerzas o todos saldrán perdiendo. Debe responder a la pregunta de si existe una experiencia habitual, con un pensamiento único, que la gente quiera usar cada día y que se pueda entregar de una manera mágica y simple.

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