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Twitter, un arma más de la revolución en Túnez

Al igual que en la revolución iraní de junio de 2009, el pueblo tunecino ha encontrado en Twitter un arma ideal para su lucha en contra del régimen totalitario del ahora ex presidente Ben Alí. Desde 2005, el régimen ha censurado internet de una forma especialmente dura, no sólo cerrando sitios que mostraban posturas políticas contrarias al régimen, sino también interviniendo en las redes sociales, bloqueando sitios cmo Dailymotion. Los vídeos fueron desde entonces el blanco a eliminar por parte del gobierno.

El verano pasado, las autoridades intervinieron las cuentas de Gmail y Facebook de los principales activistas contrarios al régimen, atacándolos con software malicioso. Cuando las protestas se intensificaron la semana pasada, el gobierno comenzó a arrestar a los activistas que se manisfestaban principalmente en internet, como Slim Amamou de Global Voices. Pero la red es tan extensa que Ben Ali dificilmente pudo controlarla toda. Y a su censura escaparon redes como Twitter.

Una vez más, la red de microblogging fue uno de los vehículos principales para la convocatoria de alzamiento. Fue ahí donde miles de ciudadanos decidieron movilizarse e invitar a otros a hacerlo. Hay quienes niegan el papel fundamental que Twitter ha jugado en la revolución y posterior derrocamiento del régimen tunecino. Pero los millones de tweets, principalmente bajo el hashtag #sidibouzid, contando en directo lo que realmente estaba pasando, junto con los vídeos y fotos enviados en tiempo real dejando constancia de la represión que estaba sufriendo el pueblo, son una prueba de que sin las redes, esta revolución probablemente no hubiera sido la misma. En Posterous pueden verse ejemplos de este material.

Según explica Enrique Dans en su blog, "en un mundo hiperconectado en el que los focos de atención han pasado de estar férreamente controlados a escapar a todo control, determinadas cosas pueden ocurrir con mucha, mucha más facilidad. Antes, la coordinación necesaria para provocar una reacción social generalizada solo podía obtenerse con eventos especialmente dramáticos o con situaciones límite provocadas por una multiplicidad de factores. La coordinación no era sencilla, y de hecho, las revoluciones tendían a caracterizarse por ser sumamente descoordinadas. Pero las cosas han cambiado. En una democracia moderna, la tecnología ya no es una herramienta en manos del poder para controlar al pueblo, sino precisamente lo contrario: una herramienta en manos del pueblo para controlar a quienes ejercen el poder. No, los medios sociales no provocan revoluciones por sí mismos, pero pueden convertirse en un desencadenante de las mismas. Túnez, como Irán anteriormente, no son hechos aislados: son una tendencia imparable".

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