Social Media Marketing

La "venta" de los datos de WhatsApp a Facebook, arma de doble filo para los marketeros

caerseEl momento que muchos usuarios habían temido por fin ha llegado. WhatsApp ha dado a conocer su mayor actualización en los últimos cuatro años de su política de privacidad. Una decisión que abre las puertas a que el servicio de mensajería pueda compartir nuestro número de teléfono y datos con Facebook (adquirió la compañía en 2014), lo que ha despertado la polémica.

Decisión en la que muchos usuarios ven una traición a la promesa que en su día realizaron desde WhatsApp de que la compra por parte del gigante social no afectaría en absoluto a su privacidad.

Un movimiento que ha hecho que muchos marketeros y marcas comiencen a estrujarse el cerebro para ver cómo pueden sacar provecho. La pelota se encuentra ahora en su tejado puesto que existe un riesgo verdadero de que los usuarios no vean con buenos ojos una nueva invasión de su privacidad, por muchos beneficios que esta pudiese reportarles.

Vemos como por ejemplo algunas compañías ya están utilizando los servicios de la plataforma para dar respuesta a las necesidades de sus clientes. El banco holandés ABN AMRO recibe una media de 3.000 mensajes a través de WhatsApp semanalmente, a pesar de que se trata de un canal que se ha promocionado muy poco.

La respuesta a su uso por parte de la entidad como una vía comunicativa más ha hecho que comiencen a plantearse seriamente abrirlo de forma oficial, tal y como afirma en declaraciones recogidas por Digiday su social media manager, Jeroen van de Ven. El secreto está en cambiar el concepto de envío masivo con el que tanto se ha saturado al usuario apostando por la respuesta directa de sus intereses.

Raluca Efford, responsable de medios digitales y sociales de la aseguradora Direct Line Group asegura que el uso de WhatsApp como plataforma de atención al cliente se encuentra ahora sobre la mesa a la hora de planificar el futuro de la compañía.

Thomas Crampton, socio director de [email protected] incluso va un paso más allá y pronostica la muerte de las aplicaciones. “La gente abrazará el ascenso de los servicios de mensajería en mobile lo que provocará el muerte de las apps.

Pero no es oro todo lo que reluce y frente al optimismo de los marketeros se sitúa un horizonte sombrío para las marcas. Recordemos que WhatsApp es percibido por los usuarios como una plataforma personal donde no esperan publicidad o mensajes procedentes de marcas. Pone como ejemplo a la compañía de telecomunicaciones O2 y su servicio de entrega de mensajes de terceros como ejemplo de fracaso en este tipo de avances.

Si una marca utiliza de forma incorrecta los datos del usuario podría volverse realmente en su contra generando una crisis con difícil solución. Hecho al que debemos sumar la preocupación sobre cómo el usuario va a poder acceder a este tipo de servicios. Y es que los indicadores utilizados habitualmente en publicidad se modifican al poder decidir el usuario no ser rastreado. Aunque lo cierto es que no pueden huir de su propio teléfono.

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