Social Media Marketing

Vine no ha muerto, lo han dejado morir

enterradorEn el año 2013 veía la luz una nueva y original red social, Vine, que a través de microvídeos consiguió en muy poco tiempo captar la atención de millones de usuarios en todo el mundo, convirtiéndose en un auténtico fenómeno cultural.

Sin embargo, tras tres años en activo, acabamos de conocer que la plataforma echa el cierre dejando a sus numerosos fans huérfanos.

Aunque su éxito en cuanto a usuarios ha sido notable, sus resultados económicos no parecen haber acompañado esta fiebre.

Finalmente, Twitter ha decidido darle un trágico final a la red social que ha marcado un antes y un después en la revolución del vídeo.

Pero, ¿qué ha fallado en la trayectoria de Vine?

El fracaso de la red social podemos atribuirla a varias razones. En primer lugar, la compañía ha dejado escapar su mayor oportunidad de monetización.

Con el auge de su base de usuarios y la creación de una auténtica burbuja a su alrededor, Vine podía haber aprovechado para lanzar productos publicitarios o crear colaboraciones con las estrellas de su plataforma tal y como hacen el resto de los presentes en el social media.

Sin embargo, nada de esto ocurrió, dejando escapar a sus viners más populares hacia otros canales de monetización en vez de explorar y aprovechar las opciones que tenía en su propio terreno a través de estas personas.

Además, el lanzamiento de esta red social se produjo en un momento óptimo para su más apoteósico ascenso y es que, en 2013 todo el mundo miraba ya hacia el vídeo pero nadie apostaba por el microformato.

Una baza que le fue arrebatada por Instagram que, tras ser adquirida por Facebook, comenzó a competir de manera directa al implementar este formato en su red.

Y la situación empeoró con la llegada de Snapchat, momento en el que perdió toda oportunidad para retener a una audiencia fiel que prefirió al fantasma.

En 2015, le salió un competidor inesperado que lo abocó a las sombras del mundo digital. Twitter lanzaba nuevas herramientas en 2015 que permitían funciones similares a las de Vine.

A esto hay que sumarle las posteriores incorporaciones al mercado del vídeo de apps como Meerkat y Periscope con su streaming en directo y que pronto se convirtió en éxito.

La compra de Periscope por parte de Twitter no hizo más que comenzar a cavar la tumba de Vine.

En cuanto a su viabilidad comercial, Vine no ha tenido el atractivo suficiente para convencer a las marcas no tanto de apostar por la plataforma sino de quedarse en ella.

Aunque, en un momento dado el contenido patrocinado inundaba la plataforma, la falta de métricas y de una oferta atractiva para los anunciantes relegó a Vine a un segundo plano en la inversión en social media.

Finalmente, el caso Vine es el claro ejemplo de que lo que rápido empieza, rápido acaba.

Su propuesta innovadora y divertida enganchó tan rápido a los usuarios que la compañía fue incapaz de estar a la altura de la continua renovación que demandan los usuarios.

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