Cannes Lions

Rendimiento social y empresarial, el binomio de los líderes del futuro

Los líderes del futuro deberán adoptar los valores de la marca como propios

Con la revolución tecnológica, cada vez más consumidores reclamar a los líderes de las marcas posicionarse socialmente y con valores. Los líderes del futuro deberán adoptarlos dentro de sus habilidades.

líderesEl consumidor ha cambiado y, con él, las marcas. Los valores y propósitos de marca han sido un tema constante durante los últimos meses, en línea con las demandas de transparencia que son consecuencia de la era digital y que los líderes de las marcas no pueden obviar. Y no hay ninguna duda de que estos temas estarán tan presentes en Cannes Lions como lo están en el discurso público.

Como señala Gary Stolkin, global chairman y CEO de The Talent Business en Adweek.com, probablemente se podrá ver en el Palais contenido que cambie el punto de vista sobre cómo las corporaciones que tienen sus propias marcas crean valor a través de las redes sociales. Por ejemplo, Angela Ahrendts mostrará el camino de Apple, representando unos nuevos líderes que pueden articular las relaciones entre la creación de valor económico y social. Un cambio que tendrá implicaciones profundas y positivas sobre lo que deben ofrecer los líderes empresariales y cómo serán juzgados.

La industria creativa está experimentando un cambio rápido como consecuencia de la tecnología y la disrupción digital, quizá incluso a una velocidad superior al resto de segmentos del negocio. Un negocio que necesita transformarse y, a su vez, afrontar varios retos sobre qué es el liderazgo. Habilidades como la visión, la agilidad, la colaboración, la empatía, la capacidad de afrontar lo desconocido y de gestionar la complejidad se ha vuelto más importante que nunca.

En medio de esta complejidad, la resilencia de los líderes se convierte en la diferencia entre el éxito y el fracaso. La habilidad de hacer frente a los inevitables retos, problemas y reveses inherentes a la transformación del negocio. La agilidad y la resilencia se convierten en las características definitivas de un gran liderazgo.

Pero hay una nueva corriente que emerge entre todo ello. Una dinámica que no proviene de la tecnología por sí misma, más bien del impacto que tiene la tecnología en la vida personal y profesional de los usuarios. Las discusiones en torno a los gigantes de la tecnología han girando en torno a los problemas de privacidad, la salud mental de los adolescentes, la calidad del discurso político y los problemas medioambientales. Como resultado, el valor de cada negocio se cuestiona más allá del simple valor económico.

Los consumidores se preguntan cada vez más cómo los negocios contribuyen con la sociedad, más allá de su valor económico. Algo que se pudo observar durante el testimonio de Mark Zuckerberg en el Congreso de Estados Unidos. ¿Qué valor social se está creando? ¿Qué propósito social mantienen?

Una relación entre el impacto social y el rendimiento financiero que ya está reconocida por los analistas financieros. Larry Fink, CEO de BlackRock, envió 1.000 cartas a CEOs preguntando sobre cómo contribuían positivamente a la sociedad de forma equitativa a su rendimiento financiero. Una relación que tendrá un profundo impacto sobre la calidad y las habilidades requeridas a la siguiente generación de líderes.

Y esto es algo que se aplica de igual forma a las marcas y a las agencias. De cara al futuro, es de esperar que las descripciones de candidatos a puestos de liderazgo incluyan los objetivos sociales de las propias organizaciones. Los líderes del futuro deberán convencer a sus potenciales empleadores demostrando lo que pueden ofrecer en este cambio.

La diversidad es el motor de la creatividad, un mantra que ya ha sido extensamente aceptado. Una diversidad que conlleva el éxito de la transformación del negocio y del rendimiento comercial. La conexión entre valor social y valor económico debe recalcar la importancia de los equipos de liderazgo diversos, promoviendo la cultura corporativa que abrace dicha diversidad. No se puede obtener buena creatividad sin diversidad.

Cannes Lions está en el centro de todo este cambio, pasando de los reconocimientos individuales a los de equipo, reconociendo el valor de todos los que hacen que el mundo sea mejor. Todavía no se verá mucho de ello este año, pero el cambio está asegurado.

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