Por qué la publicidad sin utilidad es como el sexo sin pareja

publicidad¿Hacia qué senda se encamina el futuro de la publicidad? ¿Cómo deben hincar el diente a la publicidad sus propias "hacedoras", las agencias? Estas y otras preguntas salpicaron una mesa de debate celebrada ayer en el marco del congreso de medios "Deutscher Medienkongress" en la que participaron los representantes de cuatro agencias de publicidad: Martin Blach (Hirschen Group), Arno Lindemann (Lukas Lindemann Rosinski), Alexander Schill (Serviceplan) y Dörte Spengler-Ahrens (Junge von Matt/Elbe).

El futuro de la publicidad pasa no sólo por las agencias sino también por los anunciantes. Unos anunciantes que son a menudo excesivamente "cobardes", aseguró Schill. "A veces tengo la sensación de que los anunciantes tienen miedo del marketing", apostilló.

Más allá de la “cobardía” que embarga en ocasiones a los anunciantes, la publicidad se topa también con otro importante problema: que los festivales que la premian no indagan en ocasiones en su verdadera utilidad. “La publicidad sin utilidad es como tener sexo sin pareja”, aseguró Blach.

Otro importante quebradero de cabeza de la publicidad es la estrechez de miras en la que incurre ésta a menudo. “En el extranjero la publicidad se piensa mucho más a lo grande que aquí”, denunció Schill.

Para colgarse del brazo del éxito, la publicidad no necesita, de todos modos, única y exclusivamente valentía sino también inversión, advirtió, por su parte, Spengler-Ahrens. Sin olvidarse de la sencillez, añadió Schill. “Muchas ideas son excesivamente complicadas para los anunciantes. Yo tampoco leo email de más de dos párrafos”, confesó.

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