DLD 2016

Instagram, mucho más que un "estercolero" de selfis (y narcisistas) #DLD16

instagramEn la red de redes cualquier persona puede comunicarse con otra, por mucho que medien entre ambas miles y miles de kilómetros de distancia y se levante también entre una y otra el muro de una lengua diferente. ¿Cómo es posible semejante milagro? La respuesta a esta pregunta pasa por las imágenes, de las que Instagram es quizás la mejor embajadora en internet.

La famosa frase de que "una imagen vale más que mil palabras" cobra todo el sentido del mundo en esa plataforma 2.0 al alza que es Instagram. Y que va mucho más allá de los estrambóticos (y sensuales) selfis de Kim Kardashian y las fotos de pantagruélicos banquetes.

Que Instagram es mucho más que una suerte de “estercolero” de selfiadictos es algo que Marne Levine, COO de la famosa app, quiso dejar claro ayer en la conferencia DLD, que MarketingDirecto.com está cubriendo para ustedes desde de Múnich (Alemania).

“Durante los próximos cinco años asistiremos a un importante cambio, al de las palabras por las imágenes”, profetizó Levine. ¿La principal ventaja de las imágenes frente a las palabras? Que todo el mundo las entiende, independientemente de cuál sea su lengua materna. Las imágenes supuran emociones y las emociones son un lenguaje universal, recalcó Levine.

¿Un ejemplo del poderío de la imagen? Levine rememoró la triste fotografía de Ailan, el niño refugiado que perdía el pasado verano en una playa turca. Esa imagen, terrible y absolutamente desgarradora, hizo por primera vez conscientes a muchas personas de la grave crisis humanitaria que se estaba viviendo en la vieja Europa, explicó la ejecutiva de Instagram.

Con la ayuda de las cámaras de los omnipresentes smartphones y de plataformas como Instagram es posible compartir imágenes que, quizás y gracias a la magia de la viralidad, terminen llegando a todos los rincones del planeta, señaló Levine. Armado con un teléfono inteligente, “cualquiera pude contar una historia”, un privilegio que hace no mucho estaba únicamente al alcance de fotógrafos con carísimos equipos y con el apoyo de un gran periódico y una gran revista detrás.

Las imágenes y la facilidad para fabricarlas que hacen posible los smartphones tienen además el poder de cambiar el mundo porque tienen el poder de concentrar la atención de la gente en temas muy concretos. Así lo demostró en su día Katie Meyler, que con sus expresivas fotos tomadas desde África y subidas posteriormente a Instagram retrató a la perfección la crisis del ébola en el continente africano.

El poder de la imagen está también volviendo del revés ámbitos como la moda y el arte, indicó Levine. Antaño la moda era patrimonio exclusivo de las pasarelas y de las revistas de papel cuché y las pinturas y las esculturas tenían en los museos su única casa. Hoy, gracias a Instagram cualquiera puede seguir los desfiles de las pasarelas más prestigiosas del mundo como si estuviera en primera fila y visitar todos y cada uno de los recovecos del Museo Metropolitano de Nueva York.

Instagram pone asimismo en manos de las empresas nuevos formatos publicitarios y “markteros”. Y es que una imagen vende también más que mil palabras, concluyó Levine.

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