DLD 2017

7 claves para comprender el robótico futuro laboral que está a la vuelta de la esquina

robotsSu estudio "El futuro del empleo" se las ha ingeniado para poner a medio mundo los pelos de punta. Y su autor, Carl Benedikt Frey, investigador de la Universidad de Oxford, se dejó caer ayer por la conferencia DLD para compartir con los allí presentes sus inquietantes tesis sobre el futuro laboral que se otea ya (peligrosamente) en el horizonte.

De acuerdo con Frey, estas son las tendencias que marcarán, para bien y para mal, el futuro del trabajo:

1. La inmensa mayoría de los empleos estarán adscritos en el futuro al sector servicios. Puestos de trabajo asociados al sector servicios como los programadores, los profesores y los investigadores continuarán siendo altamente demandados en el futuro. Otros a los que les seguirán lloviendo las ofertas laborales en los próximos años será los profesionales del ramo de la salud.

2. La industria seguirá dando fuelle al crecimiento económico, pero generará menos puestos de trabajo debido a la imparable automatización. Los trabajadores de las fábricas del futuro serán casi al 100% robots. Sin embargo, en tales fábricas continuará siendo necesaria la presencia de técnicos de carne y hueso que se encarguen de programar y supervisar a las máquinas.

3. En el ramo de la tecnología se generarán pocos puestos de trabajo. Aun así, los avances tecnológicos repercutirán de manera indirecta en el incremento de la demanda de determinados servicios. La tecnología no creará directamente empleos en el futuro, pero sí les dará fuelle de manera indirecta. Es el caso, por ejemplo, de los propietarios que alquilan sus viviendas a través de Airbnb y que hallan en esta plataforma una fenomenal fuente de ingresos.

4. Aunque la digitalización jura y perjura que el trabajo estará gracias a ella en todas marcas, lo cierto en que los empleos de nueva hornada estarán concentrados en las grandes ciudades. Y esa concentración hará que la grieta que separa a las zonas más ricas de las más pobres se agrande y se convierta en un auténtico cráter.

5. El abismo económico entre países será más y más grande. En el futuro las máquinas estarán en posición de fabricar productos de manera más económica que los trabajadores de países (tristemente famosos por sus sueldos míseros) como China y Vietnam. ¿La consecuencia? Que estos países se verán privados de su actual ventaja competitiva. Y los países más pobres, aquellos que no puedan permitirse el lujo de invertir en tecnología robótica, se quedarán inevitablemente “descolgados”.

6. Será complicado que la mano de obra se traslade a áreas económicas florecientes. Los trabajadores más eficientes no tendrán ningún problema en el futuro a la hora de buscarse las habichuelas en otra ciudad o en otro país. Los menos eficientes se agarrarán, sin embargo, como un clavo ardiendo a su actual lugar de residencia, aunque no encuentren allí ningún empleo. La presión sobre los sistemas de protección social aumentará notablemente en los próximos años y el debate sobre la posible introducción de un salario básico para las personas desempleadas se intensificará.

7. Los trabajos que demandan a quienes los desempeñan creatividad y competencias sociales complejas seguirán estando en manos de los humanos. Los ordenadores pueden procesar e interpretar datos y aprender de los humanos. Con todo, y pese a su creciente y apabullante inteligencia, habrá cosas que escaparán a sus dominios y seguirán estando controladas por los humanos: las tareas relacionadas con la invención, la creatividad y la sutileza de la convivencia entre humanos.

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