DLD 2017

¿Coches autónomos? Claro que sí (a cambio de una segunda copa de vino)

cochesLos coches autónomos, esos que tan futuristas se nos siguen antojando, serán el pan nuestro de cada día en el futuro. Así lo cree al menos Peter Schwarzenbauer, miembro del consejo de administración de BMW Group, que ha participado esta mañana en la conferencia DLD.

"Por lo pronto los automóviles hacen por sí mismos poco más que aparcar", señala Schwarzenbauer. Pero la llegada de los vehículos autónomos a las calles y a las carreteras es sólo cuestión de tiempo. Si están tardando tanto en aterrizar en las calles y en las carreteras es porque muchas personas directamente involucradas en el tráfico vial (los peatones y los ciclistas, por ejemplo) no se atienen a las reglas, afirma el directivo de BMW Group.

Bien diferentes son, sin embargo, las autopistas, que serán muy pronto las “mejores amigas” de los coches autónomos. “Dentro de 10 ó 15 años la conducción autónoma será una realidad en Estados Unidos y en grandes regiones como China y Alemania”, profetiza. De hecho, BMW Group comenzará a comercializar coches autónomo en el año 2021, indica Schwarzenbauer.

De todos modos, y pese a que los vehículos autónomos están abocados a ser la norma en el futuro, BMW Group quiere que sus clientes decidan por sí mismos si quieren ponerse ellos mismos al volante de su coche (o si quieren que éste asuma al 100% la conducción).

“La experiencia de conducir seguirá siendo sumamente divertida y placentera en el futuro y pulsando simplemente un botón, los conductores podrán elegir entre conducción manual y conducción autónoma”, indica.

A juicio de Schwarzenbauer, los grandes obstáculos con los que se toparán los vehículos autónomos en el futuro serán las (grandes) pequeñeces. “Los robots no ven, no utilizan el contacto visual, como hacen los humanos cuando se enfrentan al tráfico”, dice Schwarzenbauer.

Aun así, en el futuro los robots estarán capacitados también para hacer frente a este tipo de “puqueñeces”. Y lo estarán pese a la renuencia de muchos consumidores a cederles el control.

“Mucha gente no quiere renunciar a controlar su propio coche”, dice Schwarzenbauer. Aun así, en ocasiones renunciar al control se traduce también en múltiples ventajas. “Cuando los conductores sean conscientes de que, gracias a los robots, podrán permitirse el lujo de tomar una segunda copa de vino y subir con toda la tranquilidad del mundo a sus vehículos autónomos para llegar sanos y salvos a casa, cambiarán quizás de opinión”, concluye Schwarzenbauer.

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