*Dmexco 2015

¿Quiere ser una marca mejor? Olvide el storytelling y fúndase en un beso con el storyliving

marcaEn su viaje el consumidor emprende el 60% del camino en solitario. Sin embargo, las posibilidades de llevarlo de la mano ("marketeramente" hablando) aumentan de manera exponencial gracias a los nuevos canales digitales. Con el Big Data a su vera, los "marketeros" tienen en sus manos muchísima más información sobre el viaje del consumidor y están obligados a exprimir el máximo jugo a esa información.

"En la actualidad los 'marketeros' podemos coger de la mano al consumidor y acompañarlo mucho más tiempo en su viaje", recalcó ayer en una mesa redonda celebrada en el marco de la feria de marketing digital dmexco Lars Bo Jeppesen (Dentsu Aegis).

Eso sí, para que el consumidor acepte la compañía de las marcas en su viaje, éstas deben tomarse la molestia de ofrecerle a cambio algo de valor y de ser auténticas. Al consumidor se le conquista en realidad de manera muy fácil, "siendo simplemente mejores marcas", apuntó Alexander Schill (Serviceplan). ¿Y cómo se convierte una marca en mejor marca? Colgándose del brazo del valor añadido. Al consumidor hay que ofrecerle algo de valor, de lo contrario no dudará en marcharse con la música (y el dinero) a otra parte, apostilló Schill.

Afortunadamente, y gracias a las nuevas tecnologías, las marcas lo tienen mucho más fácil para satisfacer las necesidades del consumidor, apuntó Schill. Se trata de agasajar al consumidor no tanto con productos y servicios sino con experiencias. Sin olvidarnos, puntualizó Jeppesen, de fomentar la comunicación en tiempo real con el cliente.

Las marcas deben aspirar a ser mejores ofreciendo utilidad y calidad al consumidor, pero también entretenimiento, matizó, por su parte, Graham Moysey (AOL). Fijémonos, por ejemplo, en la controvertida marca Donald Trump. El aspirante a candidato a la presidencia de Estados Unidos no ni simpático ni educado, pero es divertido. “Y eso le encanta a la gente”, destacó Moysey.

El contenido aderezado con entretenimiento y una buena dosis de emoción es un instrumento poderosísimo de branding, indicó Moysey. “Lo que nos emociona nos tira de la lengua y nos lleva a compartirlo con otras personas, ya se trate de publicidad o de contenido redaccional”, insistió. Y puede incluso plantar cara a los temidos “adblockers”, añadió.

Otro cimiento sobre el que debe apuntalarse la construcción de una marca es lo que Schill denomina el “storyliving”. No se trata sólo de contar historias al consumidor sino también de ingeniárselas para que el consumidor las viva en primera persona, concluyó Schill.

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