Rusia será sostenible este Mundial

El Mundial de Rusia arranca este jueves con un gran compromiso de sostenibilidad

El Mundial de fútbol de la FIFA, que comenzará en Rusia este próximo jueves, cumplirá unos exigentes estándares de sostenibilidad medioambiental y social.

RusiaRusia y Arabia Saudí serán los encargados de abrir, el próximo jueves, el Mundial de Fútbol de la FIFA 2018, celebrado precisamente en el país presidido por Vladímir Putin. Allí se darán cita 32 selecciones, además de un millón y medio de turistas, reuniendo a una audiencia televisiva superior a los 1.000 millones de espectadores. De los 12.760 millones de euros que el país ha invertido en el campeonato, se prevé recuperar la totalidad, puesto que la pasada edición, celebrada en Brasil, tuvo un impacto positivo en la economía de Rusia de 15.000 millones de dólares desde 2013. A todo ello se sumarán 3.000 millones de dólares hasta 2023, según Expansión.

Gran parte de este presupuesto se ha invertido en los doce estadios de las once ciudades donde se celebrarán los encuentros, de los cuales tan solo dos estaban ya operativos. El resto han tenido que ser construidos o remodelados, por estar obsoletos, para aprovechar el escaparate mediático. Unas obras que han tenido que cumplir con las estrictas políticas de sostenibilidad, tanto ambiental como social, impuestas por la FIFA.

En 2009, la FIFA decidió que los criterios de sostenibilidad fueran imprescindibles para todas las licitaciones de la Copa del Mundo a partir de 2018. La Estrategia de Sostenibilidad del organismo Gianni Infantino exige a los contratistas información detallada sobre sus actividades para potenciar la economía local, la creación de empleo y el desarrollo de las comunidades, junto a las medidas de protección del medio ambiente.

Por ello, las sedes deben contar con un estándar de construcción sostenible que asegura el menor impacto ambiental que sea posible. Además de mejorar la eficiencia energética, los recintos deben ser libres de humos y permitir el acceso a personas con movilidad reducida.

Los materiales, asimismo, deben ser menos contaminantes y favorecer la proximidad de los proveedores, para asegurar menos CO2 durante el transporte de mercancías. También se utilizan tecnologías y sistemas de ingeniería y construcción eficientes, con equipos que ahorren energía y agua, así como técnicas para la recogida de desechos y su reutilización y reciclaje.

Por ejemplo, el Estadio Olímpico Luzhnikí, donde se disputará la final, obtuvo el certificado Breeam, una de las certificaciones ecológicas más extendidas del mundo, además de tener modernos sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado, controlados por una central automatizada que monitoriza constantemente los consumos del edificio. Sus lámparas LED también ahorran un 70% en electricidad y su gestión de agua reduce 160.000 litros por partido. Por otro lado, se han plantado 1.050 árboles y arbustos y colocado 15.700 metros cuadrados de parterres, con accesos mejorados y carriles bici.

En este mismo sentido, el estadio donde España hará su estreno este Mundial de Rusia, Fisht de Sochi, se ha ampliado y ha mejorado sus costes energéticos un 50%. La selección española jugará su segundo partido en el Kazán Arena, que cuenta con un sistema de recogida del agua de lluvia, que se acumula en tanques y que riega el 40% del césped.

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