¿Será el 2015 el año en el que por fin moda y wearables se den la mano?

wearablesEl imparable avance de la tecnología y su penetración en prácticamente todos los ámbitos de nuestra vida es un hecho que no podemos negar. A pesar de esto existe un sector en el que la tecnología parece que no termina de encajar: la moda.

El desarrollo de tecnologías y dispositivos wearables hace que cada vez se vea más cercano el momento en el que la industria de la moda y esta tecnología se encuentren. Faldas o pantalones con LEDs que brillan en las pistas de baile, chaquetas con Wi-Fi incorporado o vestidos que se trasforma de mini a maxi con tan sólo apretar un botón son algunas de las ideas que circulan en ambos sectores que no terminan de encontrar la forma de acercarse.

Lo cierto es que sí preguntamos a los grandes diseñadores de moda que copan las pasarelas más importantes de todo el globo, están muy interesados en estas nuevas tecnologías que podrían combinarse a la perfección con sus exclusivos diseños. Entonces ¿dónde está el problema? Al parecer este se encuentra en que estas tecnologías no terminan de encajar en los cánones impuestos por la moda.

Husseis Chalayan ya presentó en 2006 sus futuristas vestidos automatizados y muchos recuerdan el vestido luminoso presentado por Richard Nicoll durante la London Fashion Week pero lo cierto es que ninguno de estos pequeños pasos termina de llegar hasta los puntos de venta, hasta los consumidores. Hemos oído hablar en los últimos meses de camisetas que monitorizan la frecuencia cardíaca o que controlan la densidad muscular. Artículos interesantes para los aficionados al deporte pero lo que se quiere es ampliar el target hacia un público masivo.

Por el momento la tecnología portátil se ha convertido en una forma a través de la que los usuarios son vistos como modernos en vez de despertar un ferviente deseo de poseerla por parte del resto de los consumidores. Un claro ejemplo es el hecho de que ninguna de las empresas de retail del sector de la moda en Reino Unido ha puesto la tecnología portátil en el centro de sus diseños para las colecciones primavera/verano de 2015.

El Apple Watch es uno de los pocos wearables que ha despertado realmente el interés de la moda como demostraron Anna Wintour o Karl Lagerfeld en la semana de la moda de París o la portada dedicada por la edición china de Vogue. Otro de los gadgets que mejor han encajado en el mundo de la moda son los anillos vibradores de Ringly que nos avisan cuando suena nuestro teléfono y que han sabido combinar a la perfección la tecnología con las últimas tendencias en moda.

A pesar de los tímidos esfuerzos que comienzan a verse en algunas firmas, puede que el 2015 se aún una fecha un poco temprana para que se marque ese deseado punto de inflexión entre moda y tecnología a no ser que alguna compañía tenga un as bajo la maga que haya guardado con gran hermetismo.

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