Estas fueron las mayores mentiras publicitarias del año, según Foodwatch

Estos fueron los embustes marketeros más monstruosamente insolentes del año

Como cada año la organización alemana de consumidores Foodwatch ha entregado el premio a la mayor mentira publicitaria del año, que ha recaído en esta ocasión en manos de Glacéau Smartwater.

foodwatchLa asociación alemana de consumidores Foodwatch acaba de levantar el telón del que es probablemente el premio más aborrecido en tierras germanas: "Der Goldene Windbeutel".

Con tan singular galardón Foodwatch rinde homenaje (saca los colores en realidad) a la mayor mentira publicitaria del año. Y el trofeo ha recaído en este año en la marca de agua mineral Glacéau Smartwater (filial de la multinacional estadounidense Coca-Cola).

En una votación online que tuvo lugar a través de la web de Foodwatch y la que participaron casi 70.000 personas el 30,5% de los votos fueron engullidos por Glacéau Smartwater.

Pero, ¿por qué ha sido agasajado este producto con el premio a la mayor mentira publicitaria de año? Básicamente porque Glacéau Smartwater no es mejor que el agua convencional y es, sin embargo, hasta siete veces más cara, de acuerdo con Foodwatch.

Para la fabricación de Glacéau Smartwater el agua comienza evaporándose y luego regresa a su estado líquido para a continuación añadirle de manera artificial los minerales perdidos durante el proceso de evaporación.

En su packaging Glacéau Smartwater se jacta de ser un producto “inspirado en las nubes que surgen de la evaporación y la condensación del agua” y de tener un sabor “fresco y claro”.

Por su parte, Coca-Cola, el fabricante de Glacéau Smartwater, asevera que la descripción que se hace del producto en el packaging y otros materiales promocionales es totalmente transparente y ajustada a la realidad (además de estar en línea con la legislación alimentaria vigente).

Coca-Coca echa además en cara a Foodwatch que su nominación (y posterior premiación) en el concurso de la organización de consumidores responde en realidad a una taimada estrategia de relaciones públicas a fin de conseguir notoriedad de los medios.

“El éxito del agua entre muchos consumidores demuestra que el producto tiene en gran parte una excelente acogida debido a su especial sabor”, recalca la compañía en declaraciones a Spiegel.

La medalla de plata en el concurso de Foodwatch se la cuelga, por su parte, el producto Kids Tomato Ketchup (28,1% de los votos) de la marca Heinz. Diseñado a priori para los más pequeños de la casa, este kétchup cuesta hasta un 40% más que el producto convencional (aun albergando en sus entrañas idénticos ingredientes). La OMS desaconseja que productos tan azucarados como Kids Tomato Ketchup de Heinz se publiciten como alimentados recomendados para el consumo infantil.

Completan la lista de productos colocados en la diana por Foodwatch las barritas de leche y cereales Corny Milch (que pese a promocionarse como un snack saludable y rico en calcio contienen más de un 50% de grasa y azúcar), el aceite de oliva Bratöl Olive de Dennree (en cuya lista de ingredientes hay paradójicamente un 50% de aceite de girasol), y el guiso de guisantes Erbseneintopf Gut & Günstig de Edeka (que pese a vanagloriarse de no contener aditivos, da cabida en realidad a 10 aditivos distintos).

Foodwatch

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