El anuncio del presidente Pedro Sánchez de prohibir el acceso de menores de 16 años a las redes sociales y reforzar la responsabilidad legal de las plataformas digitales ha agitado el avispero. El pasado martes, el jefe del Ejecutivo adelantó un paquete de medidas que persigue la seguridad y el bienestar en entornos en línea.
El debate va más allá de la protección a los adolescentes y abre la puerta a una reflexión más amplia sobre la responsabilidad colectiva y las dinámicas que se producen en los espacios digitales, cuyo impacto trasciende la pantalla y se proyecta en la vida cotidiana.
Asimismo, en el plano corporativo, las consecuencias de esta recién nacida política pública también se dejan sentir. Plataformas, anunciantes y marcas que dirigen sus mensajes hacia las audiencias más jóvenes, se enfrentan ahora a la apremiante necesidad de replantear estrategias y canales. Desde MarketingDirecto.com – MKD, hemos contactado con expertos en publicidad, tecnología, salud mental y jóvenes para analizar el alcance real de esta decisión.
Los efectos de las redes sociales en jóvenes
«Los principales riesgos que observamos están relacionados con la presión social y la comparación constante, que pueden afectar a la autoestima y a la salud mental, así como con la exposición a contenidos inadecuados o dañinos», afirma Josep Rovira, director del Área de Drogas y Salud de la Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD). «A ello se suman las dinámicas de refuerzo inmediato propias de las redes sociales, que favorecen usos compulsivos, el ciberacoso y los conflictos relacionales, y la interferencia en aspectos clave del desarrollo adolescente como el sueño, el rendimiento académico y la regulación emocional», enumera el experto.
«Los riesgos digitales inciden directamente en su bienestar, sus relaciones, su aprendizaje y su participación en la vida pública», coinciden desde la Fundación FAD Juventud. Según exponen, las amenazas se dividen entre las potenciales consecuencias de la exposición temprana a ciertos materiales ilícitos (violencia, pornografía); las posibilidades de que un adolescente contacte con desconocidos (grooming, sextorsión, acoso) o las conductas propias o ajenas dañinas (uso compulsivo, malos referentes, odio en línea).
Además, un portavoz de FAD Juventud aborda el peligro de no comprender el ‘contrato’ con las plataformas: «El vínculo no siempre bien explicado y desde luego no bien comprendido en cuanto a los términos de uso de cada producto y servicio digital; en este sentido, el algoritmo y el diseño pueden representar un riesgo adicional para el adolescente».
Como explica Enric Marcos, director del Área de Promoción de la Salud y el Bienestar también en el Grupo ABD, la frecuencia de consultas por uso problemático de redes sociales y pantallas ha aumentado de forma sostenida en los últimos años, especialmente a partir de la adolescencia temprana. «En muchos casos, la conducta no aparece sola, sino asociada a otras dificultades emocionales o sociales previas», matiza. Conflictos familiares frecuentes; irritabilidad, ansiedad o malestar cuando no pueden conectarse; abandono progresivo de deportes, estudios y amistades o empleo de las redes como vía de regulación emocional y de evasión son algunos de los escenarios que se derivan.
¿Son adecuadas estas medidas? La opinión de los expertos
Los expertos coinciden: las propuestas gubernamentales de restricción son un buen punto de partida, pero no son suficientes si no van acompañadas de «medidas preventivas educativas orientadas a preparar a los y las menores de 16 años para el momento en que accedan a las redes», como señala Josep Rovira. Según el enfoque de ABD, la clave está en dotarlos de capacidades críticas, emocionales y digitales para un uso responsable y consciente cuando llegue ese momento.
«Esta educación debe implicar a la escuela, a las familias y al conjunto de la sociedad», agrega Enric Marcos, quien también precisa la importancia de incorporar la perspectiva de género. Se trata de «asegurar una navegación protegida, ética y responsable para cada etapa de su crecimiento», argumentan desde FAD Juventud.
También afloran suspicacias: «Estas medidas son razonables y necesarias siempre que no se utilicen como excusa para introducir mecanismos de vigilancia masiva, control generalizado de la población o destrucción de la anonimidad en la red», advierte Enrique Dans, profesor universitario y divulgador experto en los efectos de la tecnología en sociedad. Por otro lado, opina, habrá usuarios menores que recurrirán a VPNs o a otros mecanismos para eludir las restricciones, pero la importancia de la medida es el efecto acumulativo. La suma de obstáculos en el acceso reducirá el uso efectivo.
La necesidad de que las plataformas se suban al barco
Los especialistas consideran imprescindible exigir a las empresas tecnológicas responsabilidades: diseños menos adictivos, mayor transparencia algorítmica, protección efectiva de los datos personales, sistemas de verificación de edad proporcionales y mecanismos reales de denuncia y moderación. «El objetivo último debería ser condicionar la viabilidad misma de las plataformas que no pueden o no quieren cumplir con la legislación, especialmente en materia de privacidad, uso de datos personales y manipulación algorítmica», reitera Dans. «La protección de los menores no puede recaer exclusivamente en las familias ni en los propios jóvenes», reivindica Marcos.
Además de la colaboración de las plataformas, FAD Juventud exige «un discurso público -políticos, medios, divulgadores…- que informen a la sociedad y tome decisiones desde el rigor y no desde mensajes incendiarios».
En cuanto a la posibilidad de que los directivos carguen con responsabilidad penal por el contenido que recorre las plataformas que lideran, Dans apunta: «Cuando retirar contenido ilegal deja de ser opcional, cuando ya no basta con pagar una multa asumible como coste de negocio, y cuando las decisiones empiezan a tener consecuencias personales para quienes las toman, el comportamiento corporativo cambia». Para él, se trata de «romper la sensación de impunidad estructural con la que han operado estas empresas durante años».
El impacto en la industria publicitaria
¿Qué marcas invierten más en redes sociales?
Instagram y TikTok son las plataformas que acumularon un mayor volumen de inversión publicitaria en España, habiendo atraído 160 millones de euros cada una en 2024, según datos de InfoAdex. Además, tan solo en el primer semestre de 2025 (los del segundo aún no se han hecho públicos), la plataforma de Meta recibió 94 millones de euros de anunciantes, mientras que la de ByteDance se llevó 78 millones. Por su parte, a Facebook fueron a parar 70 millones; a YouTube, 66 millones y a X, una más modesta cuantía de 7 millones.
Todas estas cifras demuestran que las plataformas son uno de los canales prioritarios en las estrategias de marketing de muchas compañías. En el top 10 de las marcas que más invirtieron en redes sociales en 2024, en base a datos proporcionados por InfoAdex, están Amazon, Movistar Plus+, BBVA, Lidl, El Corté Inglés, Securitas Direct, MediaMarkt, Mapfre, Burger King y Volkswagen.
El ranking contiene cambios en el caso de los primeros seis meses de 2025. Los anunciantes que más invirtieron en dicho periodo fueron, en este orden, Securitas Direct, Movistar Plus+, GAES, Tradeando, El Corte Inglés, Zalando, SkyShowtime, Mapfre, Holded y Avene.
Las marcas deberán rearmar sus estrategias
Con la prohibición de redes sociales para menores de 16 años, las marcas deberán reinventar su marketing digital. Los adolescentes, antes audiencia directa y generadora de viralidad, ahora quedarán fuera de TikTok, Instagram o X, lo que obligará a las empresas a explorar otras fórmulas, canales y formatos más seguros, así como experiencias propias y contenidos creativos que conecten a través de familiares o adultos. La regulación no solo cambia la forma de llegar a jóvenes, sino que refuerza la necesidad de estrategias éticas y responsables, donde el impacto comercial vaya de la mano con la protección de los menores.
Desde este medio hemos consultado a numerosas marcas, consultoras y agencias de PR y comunicación para conocer su visión sobre las medidas y su posible impacto en el sector publicitario, así como las claves para reorientar las estrategias de marketing. También hemos solicitado la opinión de Meta y TikTok. Algunas fuentes han declinado hacer comentarios y otras han señalado, con cautela, que aún es pronto para extraer conclusiones o fijar una postura.





