Reportajes a fondo

La agencia Manifiesto llega a Madrid

Manifiesto: la oda a las ideas de una agencia muy viva

Manifiesto: la oda a las ideas de una agencia muy vivaMarcar la diferencia es una cuestión de actitud y más, cuando hablamos de distinguirse en el mercado publicitario. La enorme competitividad que reina en la industria, hoy en día, obliga a las agencias que tratan de mantener su posición en el mercado a caminar sobre la cuerda floja.

Sin embargo, hay quien ha demostrado tener la pericia suficiente para mantener el equilibrio en un mundo, el de la creatividad, en el que ser acróbata es la norma y cada vez más la obligación.

Hace 10 años, la agencia Manifiesto daba el primer paso y a lo largo de todo este tiempo ha logrado alejarse del abismo gracias a su apuesta, no solo por las ideas sino, por las ideas que funcionan.

Barcelona fue su ciudad de acogida, un lugar en el que las calles, la arquitectura, la gastronomía y la gente ofrecen inspiración a borbotones. Ahora, es la capital, Madrid, la que abre sus puertas para recibir a un nuevo miembro en la gran familia creativa.

Se trata de una decisión motivada por la necesidad de ampliar fronteras, de “salir del mercado de nicho” y de eliminar las barreras de la distancia que les separaba de los clientes con los que ya contaban en la ciudad.

“Barcelona es un gran mercado, pero en Madrid es donde pasa la gran parte de las cosas. Teníamos claro que nuestro crecimiento natural tenía que pasar por Madrid”, explica Jesús Ovejero, director general de la agencia Manifiesto.

Manifiesto: la oda a las ideas de una agencia muy viva

Y llegan con una propuesta realmente ambiciosa que se refleja tanto en sus modernas oficinas como en su equipo multidisciplinar, en su amplio catálogo de servicios y en su propia filosofía de trabajo.

“Estamos en un momento en el que nos vemos con la capacidad de competir cara a cara con cuyalquiera. Hemos llegado para quedarnos”, afirma Ovejero.

El nuevo lugar de trabajo se caracteriza por su innovador diseño, inspirado en el pintor vanguardista ruso Kazimir Malévich, de planta abierta, geometrías irregulares y mucha luz que generan una sensación de desorden perfectamente estructurado.

Este espacio no es más que el fiel reflejo del espíritu de la agencia que se presenta bajo el mantra #actitudmanifiesto que “es donde nos sentimos cómodos, lo que nos identifica. Queríamos dar un paso más hacia algo más actitudinal”.

Manifiesto: la oda a las ideas de una agencia muy viva

Y se caracteriza por la transparencia, la cercanía con los clientes, la involucración en los proyectos, la independencia, eficiencia, responsabilidad y, sobre todo, la felicidad.

“Me sorprendió mucho cuando llegué a la agencia en Barcelona que la gente era feliz y eso, ahora mismo, en nuestro mundo, parece una utopía”.

Manifiesto mezcla así la agilidad, la horizontalidad y la colaboración con el cliente, tan típica de las startups, y el expertise derivado de toda una década de liderazgo y éxito en el mercado catalán.

Dentro de este expertise se encuentra lo que Ovejero denomina como “must” en la industria, “unos equipos creativos fantásticos, una planificación estratégica muy buena, hemos incorporado todo un departamento de medios que es como un ‘back to basics’ con el objetivo de redondear las propuestas para los clientes”.

Manifiesto: la oda a las ideas de una agencia muy viva

Flexibilidad, rapidez, servicio al cliente, talento o estrategia son solo algunos de los ingredientes a través de los que los 70 integrantes del equipo, ofrecen la mejor de las labores en cada uno de sus servicios que abarcan desde la producción digital, el marketing experiencial, branded content, business intelligence, diseño y, por supuesto, publicidad.

Pero, a pesar de la gran oferta, “no pensamos en ese 360 tan hablado. Generamos ideas líquidas y nuestro valor añadido está ahí”. Todo ello con la tecnología como aliado y es que, añade, “somos espectadores de una sociedad que está llena de tecnología y tenemos que estar ahí”.

Los grandes desafíos de las agencias

En los últimos años, la industria publicitaria ha dado un vuelco. Los presupuestos, cada vez más estrechos y fragmentados, la creciente competencia, el aumento de la tensión en la relación agencia-cliente , el establecimiento de nuevos modelos de negocio son solo algunos de los retos a los que deben hacer frente.

Pero lejos de suponer trabas, para Manifiesto, “una agencia que está viva” es todo un desafío que ya han aceptado. “Nos adaptamos a los nuevos tiempos. Si los anunciantes no ven un valor añadido en las agencias, su cada vez mayor profesionalización les permite ofrecer un producto más o menos bueno, creativo o coherente para dar a sus clientes”.

Con respecto a los nuevos modelos de negocio, “Es cierto que los fees le dan seguridad a la agencia pero la realidad es que el mundo ha cambiado y más que reducirse, la tarta se ha repartido entre más players. Las agencias tenemos que ir hacia ese nuevo modelo de negocio. Trabajamos mucho por proyectos y no es algo que nos asuste, sino todo lo contrario”.

No obstante, este nuevo modelo de negocio no solo se define en términos económicos. La transformación de la industria ha afectado, también, a las maneras de trabajar. Con la transparencia por bandera, Manifiesto aboga por establecer una relación honesta, “para lo bueno y para lo malo”, con el cliente.

Y aunque, reconoce, casi siempre suele ser para bien, a veces toca lidiar con clientes obcecados ante los que no toca más remedio que ceder. Aun así, es clave, admite, “dejar muy claro dónde estás poniendo el tiro y qué es lo que va a pasar después”.

La medición en el mundo digital ha sido un tema polémico en la industria a nivel mundial, sobre todo, a raíz de las dudas sobre la fiabilidad de los datos proporcionados por los distintos medios y plataformas.

“Nos hemos pasado un poco de frenada, nos hemos creído todo y estamos en un punto de revisión de esas métricas. Pero va a ser algo muy saludable”.

Manifiesto: la oda a las ideas de una agencia muy viva

La nueva publicidad “festivalera”

Cuando se trata de juzgar la calidad publicitaria siempre surgen dudas sobre qué vara de medir utilizar: ¿La creatividad, la efectividad, la conversación social, la originalidad?

Ante fenómenos como el de la publicidad de Chicfy, han sido varias las marcas que han querido seguir esta línea creativa que suscita amor y odio a partes iguales.

En este sentido, Ovejero se muestra diplomático: “Es publicidad, ha enganchado a la gente y es socialmente relevante. Quizá sea cortoplacista, pero es lo que se ha instalado en la sociedad. Lo de construir marcas a largo plazo se está quedando, por desgracia, para cada vez menos anunciantes”.

Muchas de estas rompedoras campañas consiguen colarse en el palmarés de los grandes festivales publicitarios, eventos que también han sido puestos en entredicho por muchos y de cuyas listas ya se han caído grandes anunciantes y agencias.

“Creo que los festivales son necesarios. Es una manera de enseñar nuestro trabajo, el potencial creativo de las agencias que muchas veces lo tenemos capado por el día a día y las necesidades cortoplacistas de los anunciantes. Pero lo realmente importante es cómo conviertes esos premios en negocio para la agencia” y, augura, “las agencias que se han ido acabarán volviendo”.

Mirando al futuro de la industria, Ovejero es optimista ante un sector que “se está recuperando”, que está dejando viejos vicios atrás y en el que las agencias se están regenerando a marchas forzadas.

En lo que a Manifiesto respecta, “tenemos claro por dónde vamos. Queremos crecer, pero manteniendo la filosofía y el espíritu de la agencia”. Un espíritu que les ha impulsado a entrar de lleno en el mercado madrileño, en donde “la competencia es dura” pero, al fin y al cabo, “es lo divertido del momento”.

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