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#MKTEC: No sin mi internet, o cómo dar una patada a la Real Academia

#MKTEC: No sin mi internet, o cómo dar una patada a la Real AcademiaQuién le diría a Lawrence Roberts (Connecticut, 1937) , hace ya casi 50 años, que con la creación de transmisión de datos en paquetes en lugar de con circuitos entre ordenadores, iba a revolucionar no sólo el marketing tradicional, sino la forma en la que hoy en día nos comunicamos . Y es lo que estamos viviendo no sólo los que intentamos hacer marketing, sino todos los habitantes del planeta; no es una etapa de cambios, sino un cambio radical de etapa . Bienvenidos a una nueva era.

No hace falta trasladarse mucho en el tiempo para ver cómo nuestro adn está “infectado” por la tecnología, que hoy parece nueva, pero que mañana ya será antigua. Creo que por mucho que tratemos de volver a los métodos tradicionales del marketing , este “viaje” tecnológico sólo admite billetes sin retorno. Y pido perdón anticipadamente a los miembros de la Real Academia por la patada de este artículo, pero me temo que van a tener mucho trabajo en los próximos años, si se quieren poner al día y formalizar lo que de alguna manera está ya en la calle en todas nuestras conversaciones.

Hoy en día ‘whatsapeamosen’ lugar de hablar, ‘googleamos’ y evitamos el peso de la enciclopedia y nos suben la categoría de la habitación en el hotel si tenemos un Kloutde más de 60. No eres nadie sin 10.000 ‘tweetfollowers’, tu forma de admirar la vida y contarlo a tus amigos es pulsando el azul de megusta , y lo que ven tus ojos , lo podemos ver todos si instagrameas el momento. Nunca diste tanta importancia a 6 segundos de tu vida hasta que descubriste que podías hacer vine con ellos , ni te dio por foursquarear cada uno de tus movimientos. No pedimos tarjetas de visita sino que nos linkedeamos; , cloudeamos nuestras fotos en lugares desconocidos del planeta para que otros puedan verlas y aprendemos a Zinear o a orbytear con un dedo en movimiento por superficies que jamás olieron a papel.

El párrafo anterior describe alguna de las cosas que hice hace dos días, un domingo. El número de patadas a la Academia se multiplica por diez en un día entre semana. No tengo miedo a reconocer que mi dedo índice ha entrenado en los 3 últimos años más que mi tríceps en toda mi vida. Reconozco que mi mente no puede procesar toda la información que recibe, pero lo intenta como un reto de superación y de “estar al día de todo lo que se mueve” .

Los buenos marketinianos deberíamos ser un poco como los médicos, o los abogados. La tecnología avanza tan rápidamente que requiere de un estudio permanente. Y no se trata tan sólo de lenguaje, sino de empeñarse en conocer a fondo a nuestro consumidor, cliente o potencial amigo. Porque al fin y al cabo, hablamos de relaciones, aunque ejercitemos para ello el metacarpo como nunca lo habíamos hecho antes.

Algunos, los que viven en la inopia de este mundo tecnológico, (donde por cierto, me han dicho que no hay wifi), siguen sin entenderme. Pero yo sigo feliz con mi entrenamiento. A la pregunta qué te llevarías a una isla desierta yo respondería: no sin mi internet. Ya mandaría un mail a la academia para pedir humildes disculpas.

Por Diego Antoñanzas de Toledo – Heineken España

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