Economía colaborativa no es sinónimo de polémica, así ha quedado demostrado en #FOA2015

economía colaborativaEconomía colaborativa. Un nuevo término que se encuentra cada vez más en boga gracias a aplicaciones como Uber o Airbnb que ofrecen a los consumidores un nuevo modelo de negocio en el que pueden encontrar servicios como transporte o alojamiento a precios por debajo de los fijados en el mercado con el ahorro como su gran reclamo.

Modelos de negocio no exentos de polémica que se mueven dentro de cierta ambigüedad legislativa que, lejos de frenar su consumo, los ha convertido en uno de los grandes rivales de los modelos económicos tradicionales. He aquí la gran cuestión: Economía colaborativa: ¿bendición o maldición del nuevo capitalismo?

Para dar respuesta a esta pregunta en FOA 2015 hemos organizado una mesa redonda en la que han participado Kike Sarasola, presidente de Room Mate Hotels y fundador de BeMate.com, Diego Hidalgo, fundador y CEO de Amovens, y Miguel Caballero, CEO de Tutellus.

Kike Sarasola ha hablado de cómo surgió la idea de BeMate.com poniendo como ejemplo Airbnb. Señala que los principales problemas a la hora de frenar su idea fueron la seguridad en internet y la logística y estructura de estos nuevos modelos de negocio. Declara que para dar seguridad y confianza tanto él como su equipo han visitado los apartamentos que alquilan para asegurar la calidad de los productos ofertados poniendo sus propios hoteles como puntos de recogida de llaves y servicios complementarios solucionando así mediante este servicio la logística. “Adaptarse sin enfrentarse buscando tu propio nicho” ha declarado.

Miguel Caballero ha explicado qué es Tutellus: plataforma de educación colaborativa en la que todos pueden ser profesores y alumnos. “Este matiz es lo que nos hace diferentes. Esto nos diferencia de otras plataformas de economía colaborativa”, puesto que “somos el contenido, el producto”. Destaca que el modelo funciona consiguiendo duplicar mes tras mes el número de alumnos.

Por su parte, Diego Hidalgo, fundador de Amovens (plataforma para compartir trayectos en coche) señala que en sus inicios se veía la idea como algo interesante pero con poco futuro en España señalando que en el último año han crecido más de un 3.000% siendo competidor de Blabacar. “La gente no usa la economía colaborativa no sólo por razones económicas sino que muchas comparten coche por la experiencia más cómoda y social que ofrecemos”.

Sarasola señala que desde BeMate.com sólo adquieren piso que estén legalizados. Por su parte, Caballero deja claro que la tendencia de la economía colaborativa es algo imparable por lo que el futuro pasa por legalizar y ajustar la normativa. “Cualquier empresa quiere pagar impuestos porque eso significa que ganamos dinero.

“En Tutellus no robamos alumnos a los sistemas de educación aunque sí molestamos a los profesores particulares. Todos queremos pagar impuestos pero se tienen que adaptar a los modelos de economía colaborativa”, ha explicado Hidalgo. “No me gustan las prohibiciones. Lo que debemos hacer es legislar de forma inteligente la economía colaborativa”, añade Sarasola.

“A la larga el usuario manda y no hacemos cosas que vaya en contra de este”, explica Hidalgo. Una de las conclusiones de este debate es que el consumidor se está convirtiendo en el nuevo director de marketing y la economía colaborativa, bien regulada, es parte del futuro al que nos dirigimos con estos nuevos modelos de negocio.

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