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Y un día haces match

EspecialesThe Future of AdvertisingDriss Abrouk, supervisor creativo y copywriter de Manifiesto

Driss Abrouk sobre la relación marca y agencia

Y un día haces match

¿Cuántos Matchs has hecho realmente en tu vida profesional? Driss Abrouk, supervisor creativo y copywriter de Manifiesto resume esta idea en #FOA2021

¿Alguna vez te has parado a pensar en cuánta gente llegas a conocer trabajando en una agencia? No hablo de tener trato durante unos segundos con alguien, como cuando trabajas en uno de esos curros de verano que te ayudan a pagar la carrera (o los primeros años de trainee). Hablo de CONOCER DE VERDAD. 

De llegar a construir una relación, desarrollar incluso algo de cariño por alguien. Y hacerlo pasando algunas (muchas) horas en un mismo espacio: llámese oficina o bar. O a través de llamadas, correos electrónicos, hangouts, trellos, emojis y GIF, reuniones en persona o en modo pandémico (también llamadas “online”). Conocerse no solo de lunes a viernes en horario laboral, sino hacerlo a las 22 h. De un sábado. De agosto. Por un incendio que hay que solucionar en ese momento, sí o sí. 

Tratarse en las duras y en las maduras, en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad. Compartir momentos de mucha tensión, filias y fobias, destellos de felicidad, éxitos compartidos y fracasos que, según a quién preguntes, son más de unos que de otros.

¿Vas haciendo recuento? Piensa en todos los años, en todas las agencias, en todos los departamentos, no solo el tuyo. En los jefes más jefes y en los júniors más júniors. ¿Lo tienes? Suma también a los de aquella boutique creativa en la que erais poquitos y en aquella multinacional en la que necesitaste seis meses para saberte los nombres de los de tu planta. Y ahora añade a los proveedores con los que has tenido contacto habitual. Los que te la liaron y los que te salvaron el pellejo unas cuantas veces. 

¿Lo tienes? Debes ir por unas cuantas decenas. Cientos de personas. ¿Miles? Y aún no has llegado a la última fase: los clientes. Con esos sí que las has visto de todos los colores.

Soy incapaz de pensar en cuántas personas he llegado a conocer trabajando en agencia. 

Pero me atrevo a decir un número de clientes con los que me he relacionado de verdad a lo largo del tiempo. 79. Más o menos. Pues de todos esos, con algunos haces match. Y madre mía cuando pasa. 

Lo que sentimos en esos momentos es algo especial. No es un “aquí te pillo aquí te mato”. Tampoco un flechazo de esos que teníamos cuando nos dejaban ir de festivales y nos movíamos entre un escenario y otro. No. Lo que sentimos es amor. Hablo de amor de verdad, del bueno, un amor PRO. De profesional, se entiende. 

Cuando haces match con un cliente las cosas se vuelven muy sencillas: porque os entendéis, os escucháis y debatís con respeto. Porque compartís toda la información que le interesa al otro y, a menudo, la que no le interesa pero fortalece lo que tenéis. Deja de haber secretos entre vosotros y construís una relación de esas casi perfectas: sincera, honesta, transparente, feliz. De las que dan envidia “de la buena”. Hasta os dais sorpresas y os regalais alguna proactividad o un brief abierto, porque claro, hay que mantener la llama encendida. 

¿He dicho que las cosas se vuelven fáciles? Es cierto, pero también lo es que otras se hacen un poquito más difíciles. Porque aumenta la presión por hacerlo todo bien: por no fallar, por dar soluciones novedosas a problemas que ya conoces y que, vaya, parecía que habías arreglado pero no. Porque te entran los miedos: a perderos, a no acertar, a un concurso, a que surja un conflicto que deje una muesca en vuestra bonita historia de amor publicitario. Porque muy a menudo nos cuesta creer que todo va bien. Y de eso, los que somos del Espanyol, sabemos un rato. 

Por suerte, siempre hay alguien que pone un poco de frialdad en el asunto y te hace entender que todo esto es una relación profesional y que la historia esta del match y el cariño que le tienes a la marca y lo bien que te llevas con el cliente o la clienta está muy bien pero que vamos, que aquí se viene a trabajar. Que en en Tinder llevan ya más de 55 mil millones de matchs y que no todos acaban en matrimonio.

Y tú asientes. Pero sabes que lo tuyo no es un tinderazo, que el algoritmo ha tenido poco que ver. Que mirasteis mucho más que el logo del otro. Y que, pase lo que pase, quedarán buenos recuerdos en forma de unas cuantas campañas que hicisteis juntos y que podrán verse, por los tiempos de los tiempos, en medios como Marketing Directo. 

Driss Abrouk, supervisor creativo y copywriter de Manifiesto

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