The World After Advertising

Cuando los clientes construyen la marca: la sorprendente historia de éxito de Premium Cola

Cuando los clientes construyen la marca: la sorprendente historia de éxito de Premium ColaPremium Cola es una marca de bebidas gaseosas que nació en Alemania hace nueve años como protesta contra los cambios introducidos en la receta de otra marca de refrescos, la Afri-Cola. Lo sorprendente de esta marca es que detrás de ella no hay ninguna empresa en el estricto de la palabra, sólo consumidores que en su momento se pusieron manos a la obra para fabricar el producto que ellos querían y no el que querían imponerles, liberándose así del yugo de los intermediarios.

Uwe Lübbermann, fundador de Premium Cola, ha sido uno de los invitados del congreso “The World after Advertising”, que se celebra hoy en Düsseldorf. Allí ha explicado la asombrosa historia de éxito de una marca que han construido no los empresarios, sino los propios consumidores.

En Premium Cola, el cliente tiene no sólo la oportunidad de hablar, sino de tomar parte activa en al estructura de la “empresa”, ha explicado Lübbermann. El consumidor es especialmente bienvenido a Premuim Cola cuando tiene “motivaciones éticas”.

El negocio, ha explicado Lübbermann, comenzó de manera muy modesta, fabricando apenas un millar de botellas, pero desde su fundación en 2001 no ha dejado de crecer, primero a nivel regional, y después a nivel supranacional, dando el salto de su Alemania natal a Austria y Suiza.

“Nosotros no vendemos ningún producto, sino una decisión compartida por 500 accionistas”, ha destacado el fundador de Premium Cola. Los 500 accionistas que están detrás de esta marca la manejan de una manera única y utilizando sus propias herramientas. El que haya tantas personas comprometidas al servicio de una marca y con idéntico nivel de responsabilidad tiene también desventajas, ha apuntado Lübbermann. “Funcionamos como si fuéramos un enorme piso compartido”. Por lo tanto, cuando uno quiere ejercer su derecho de veto frente a sus 499 compañeros de piso, a éstos no les queda más remedio que aceptarlo, ha dicho.

Por otra parte, a Premium Cola no le hace falta enviar notas de prensa para tener al público de su parte. “Si así lo hiciéramos, sentiríamos que estamos influyendo en la información y eso es algo que no queremos”, ha señalado.

Desde el punto de vista ético, Lübbermann está convencido de que una marca, aun siendo “diminuta” como lo es Premium Cola, puede también influir en la economía mundial.

Además, la existencia de una marca como Premium Cola en el mercado viene a demostrar que los consumidores pueden convertirse eventualmente en competidores alternativos de las grandes marcas. “Listos para crear y competir” debe ser el nuevo credo de las compañías creadas por y para el nuevo consumidor, ha concluido Lübbermann.

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