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Esta es la historia de Fisher-Price, una de las marcas más queridas del mundo

Fisher-Price, la marca que se propuso crear los mejores juguetes para los más pequeños

Fabiana Seara

Escrito por Fabiana Seara Actualizado el

Esta es la historia de la marca Fisher-Price, una empresa que mantiene hoy el propósito de sus fundadores: crear los mejores juguetes para los niños.

Esta es la historia de la marca Fisher-Price, la marca juguetera líder en el mercado nació en 1930 con un claro propósito: «el mundo necesita mejores juguetes». Un objetivo que ha permitido a la marca alcanzar grandes metas a lo largo de casi 100 años de historia. Los juguetes de Fisher-Price han marcado épocas y generaciones, ganándose el corazón de niños y padres de todo el mundo.

Herman Fisher, uno de los fundadores de la empresa, consideraba que era necesario investigar la etapa infantil, dado el papel fundamental que tiene este periodo en el desarrollo de los niños, con esto en mente se dio cuenta que el mundo necesitaba juguetes que despertaran la imaginación y el aprendizaje por medio de la diversión.

Fisher-Price se ha convertido en la marca número uno del mundo en el mercado de juguetes para bebés y preescolares, con distribución en 150 países y en más de 34 idiomas, la marca no solo registró el primer juguete licenciado de la historia, sino que fue una de las primeras marcas en desarrollar planogramas o saltadores para bebés y en lanzar monitores de sueño.

El vínculo que la marca ha logrado desarrollar con los niños ha generado que años después, cuando llegan a la edad adulta y se convierten en padres, estos acudan a los productos de Fisher-Price a los que tanto afecto sintieron, para que una nueva generación de niños disfrute y aprenda de la mano de estos queridos productos.

Esta es la historia de Fisher-Price

Fisher-Price nace en 1930, Herman G. Fisher, Irving L. Price y Helen M. Schelle fundaron una empresa dedicada a la fabricación de juguetes en East Aurora, un pequeño pueblo en el estado de Nueva York, donde la sede de la marca se encuentra ubicada hasta la actualidad. Allí desarrollaron su primera línea de juguetes, que ponían en valor el poder del juego para ayudar a los más pequeños y a sus familias a conectar con el mundo que les rodea.

Fisher-Price se ha enfocado desde su nacimiento en crear juguetes para bebés y niños desde el nacimiento hasta la edad preescolar, para que se relajen, aprendan, y se diviertan durante sus primeras aventuras en el mundo.

Si bien en la época en la que se fundó la empresa, en medio de la Gran Depresión en Estados Unidos, el compromiso de los fundadores por crear productos de utilidad para los niños era inquebrantable. Entre sus primeros productos se encuentran el Snoopy Sniffer, un perrito de madera lanzado en 1938 que pasó a convertirse en emblema de la casa o Dr. Doodle y Granny Doodle, una pareja de patos que podían arrastrarse con un hilo, con picos que se movían y hacían «cuá cuá».

Llegan las complicaciones (y la necesidad de innovar)

Fisher-Price fue la primera marca en centrar sus productos a un público preescolar, y los productos de su primera colección fueron tan solicitados que la empresa tenía dificultades para cubrir la demanda, pero con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, la empresa se vio obligada a parar la fabricación de juguetes para servir a las necesidades del ejército de los Estados Unidos.

Una vez finalizada la Guerra, el auge de la construcción en el país generó una escasez de madera en el país, esta era una materia prima necesaria para fabricar los juguetes, por ello la marca empezó a utilizar plástico en sus productos. Uno de los primeros juguetes en incluir este material sería Buzzy Bee, una abeja con alas de plástico.

Para los años 50, una época de boom económico, la empresa ya incluía este material en la mayoría de sus líneas, lo que les permitió añadir decoraciones más complejas y brillantes.

Años 1960: nacen los iconos de la marca (sin dejar de lado la utilidad)

En la década de los 60 llega a las estanterías uno de los productos más icónicos de Fisher-Price, la Pirámide Balanceante, un juguete que a día de hoy sigue manteniendo su posición como éxito de ventas en todo el mundo. En su nacimiento este juguete estaba hecho de plástico, pero en la actualidad es 100% reciclable y está hecho de caña de azúcar como parte del cambio y compromiso de la compañía por fabricar juguetes totalmente reciclables.

La Pirámide Balanceante cumplía con dos de los objetivos de la marca: ser un juguete de alta calidad y aportar una herramienta de desarrollo a los niños más pequeños. Además, como parte del compromiso de la marca para desarrollar mejores juguetes, Herman Fisher ideó su propio método para probar la durabilidad de los juguetes, incluso antes de que se introdujeran los requisitos de prueba en los Estados Unidos.

Un compromiso de la marca de juguetes para contribuir a un mundo mejor desde la investigación

Las pruebas eran simples: Fisher dejaba caer los juguetes desde su escritorio para comprobar su solidez, y dio juguetes a familias de la localidad para que los niños los probaran en casas, a cambio de sus comentarios, que serían aplicados en el diseño final. Estas pruebas se formalizaron con el desarrollo del Laboratorio de Juego de Fisher-Price, el primer laboratorio de pruebas de juguetes fue fundado en 1961, y a día de hoy sigue siendo una parte clave del proceso de diseño de los productos.

La madre del cofundador, profesora de preescolar, le animó a observar cómo jugaban los niños para entender que los animaba a explorar e interesarse por el producto. Desde entonces, en el Laboratorio de Juego de Fisher-Price, profesionales en el desarrollo de la primera infancia recurren a niños entre 0 y 8 años para que les ayuden a crear y mejorar los juguetes de la marca.

Como señalan desde la empresa, cada año, este Laboratorio recibe 2.500 niños y 1.850 padres que participan en diversos métodos de investigación y se prueban unos 450 prototipos de juguetes, que tras escuchar las ideas y ver las respuestas de los niños llegan a las estanterías de las tiendas de juguetes.

Fisher-Price cambia de dueños

A finales de la década de los 60, Quaker adquiere Fisher-Price, un periodo en el que la marca pasa por un acelerado crecimiento internacional y se empieza a adentrarse en otras categorías como accesorios para bebés y muñecas. Ya en los años 80, la marca presentó su primera línea de productos infantiles, hoy en día conocida como Babygear, donde se podían encontrar sillas, lámparas y bolsas pañaleras.

Bajo la dirección de Quaker la empresa incluso llegó a desarrollar productos orientados al mercado de juguetes para niños mayores a cinco años, pero cuando Fisher-Price deja de ser propiedad de Quaker se decide que estos planes podrían afectar el posicionamiento en el mercado preescolar de la marca.

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En 1993 Mattel y la empresa juguetera se unen, y a través de las filiales de la primera en Europa, América Latina y Asia, las operaciones de Fisher-Price se amplían no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo.

Fisher-Price en la actualidad

El éxito de Fisher-Price deriva de un modelo basado en el propósito y la innovación, siempre en línea con los valores de sus fundadores. Además, las líneas de productos de queridos personajes infantiles como los de Plaza Sésamo, Barney y más han generado que hoy en día la marca sea reconocida como la número uno en el mercado de juguetes infantiles y niños en edad preescolar.

Productos como el Snoopy Sniffer, Buzzy Bee, la Pirámide Balanceante o el Gimnasio Piano Pataditas, el juguete para bebés más vendido no solo en España sino en toda Europa, han convertido a Fisher-Price en una marca emblemática para niños y padres a lo largo de generaciones. Juguetes que cuentan con sus propias curiosidades, como el Teléfono Carita Divertida, que actualmente es el único teléfono de marcación rotativa que se fabrica en el mundo.

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Fisher-Price apuesta por el desarrollo de los más pequeños

Tras la pandemia del COVID-19 la empresa se encuentra trabajando desde el Laboratorio de Juego con el objetivo de desarrollar juguetes que permitan cubrir las necesidades de los más pequeños con el fin de aliviar el impacto que tuvo este periodo de pandemia en su aprendizaje. Este año, la marca de juguetes lanzó al mercado el Ratoncito Medita Conmigo, con luces relajantes para ayudar a dormir e invitar a la calma.

Fisher-Price tiene muy claro su propósito, el mismo que impulsó a sus creadores en 1930 a poner en marcha una empresa juguetera: crear los mejores juguetes para los pequeños, y que estos se adapten a cada niño y la etapa en la que se encuentran.

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