Cristina Oria es chef y empresaria, fundadora junto a su marido Álvaro Corsini de un universo gastronómico que ha crecido desde 2009 hasta convertirse en un proyecto que une las patas de la restauración, retail gourmet, catering y comercio online. Tres restaurantes, tres tiendas de menaje y alimentación en Madrid, un servicio de catering capaz de atender eventos de hasta 4.500 personas y una plataforma digital con distribución en toda Europa, es lo que conforma hoy una marca que ha hecho de la gastronomía una experiencia integral.
Contrario a lo que muchos se podrían imaginar, su recorrido profesional comenzó lejos de la cocina, cuando recibió su título en ADE en CUNEF y consiguió experiencia en consultoría estratégica en Bain & Company, que fue momento además, en el que decide dar un giro en su vida para seguir su verdadera vacación. Ese cambio la llevó a París, a Le Cordon Bleu, donde se formó como chef antes de fundar en 2009 su propia compañía, que desde entonces no ha dejado de crecer y diversificarse.
Con el paso de los años, el proyecto ha ampliado su alcance más allá de España, con tiendas online específicas para mercados como Francia y Portugal. En este proceso de consolidación, la firma ha sumado reconocimientos, entre ellos la mención especial al Mejor Proyecto de Emprendimiento en los Premios ADEFAM 2026, un galardón que llega en un momento de madurez y expansión del proyecto.
De compartir recetas a construir una marca
El reconocimiento de la marca ha ido acompañado de una evolución paralela en su forma de comunicar, en la que las redes sociales han formado una parte muy importante. Actualmente la chef ha construido una comunidad en redes sociales de más de 427 mil seguidores en Instagram, y aunque ahora se trata de una canal que funciona como herramienta clave para transmitir la identidad de su proyecto, en un inicio las usaba de manera espontánea.
«Al principio era algo muy natural, casi como si compartiera planes o recetas con amigos. Pero con el tiempo te das cuenta de que no solo inspiras, sino que conectas y generas confianza. Ahí entiendes que las redes pueden ser una herramienta muy potente para explicar quién eres y qué hay detrás de la marca», explica.
En su caso, esa cercanía ha sido precisamente uno de los pilares del crecimiento digital de la firma. Oria subraya que la principal ventaja de las plataformas es la posibilidad de mostrar el lado más humano de las marcas, algo que considera muy imprescindible: «La cercanía lo es todo. Poder enseñar cómo trabajas, cómo es el día a día o incluso recibir feedback directo del cliente cambia completamente la forma de relacionarte con tu audiencia».
Esa conexión se traduce también en negocio, ya que buena parte del público que hoy llena sus restaurantes o compra sus productos asegura haber llegado a la marca a través de redes sociales. «Mucha gente nos descubre por ahí, ya sea por una receta, un evento o simplemente viendo nuestro día a día. Cuando compartes contenido auténtico, la gente siente que ya te conoce antes incluso de venir», añade.
El reto de seguir siendo auténtico
Sin embargo, el crecimiento digital también trae consigo nuevos retos, y uno de los principales según la empresaria, es mantener la naturalidad en un entorno que resulta cada vez más saturado de contenido. «Es fácil caer en la perfección o en algo poco real. Yo intento mantener siempre un tono cercano, como soy en mi vida real», señala.
A ello se suma el factor tiempo, uno de los grandes desafíos para cualquier marca con presencia constante en redes sociales. La exigencia de continuidad obliga a un esfuerzo sostenido que, en su caso, convive con la gestión de un grupo empresarial en plena expansión.
Además, sabiendo que ahora el contenido es cada vez más abundante, Oria también observa un cambio en lo que funciona, que para ella, la autenticidad se ha convertido en el principal elemento diferenciador: «Hay muchísima saturación, pero precisamente por eso lo que más conecta es lo real. La gente nota enseguida cuándo algo es forzado. No hace falta hacer grandes cosas, basta con aportar algo útil, una idea, una receta o una forma cercana de contar las cosas».
Esta exposición constante también ha modificado la forma en la que se entiende la responsabilidad de quienes comunican a gran escala. «Tienes impacto en mucha gente, quieras o no. No se trata de dramatizar, pero sí de ser consciente de lo que dices y de cómo lo dices«, reflexiona.
Más allá de las redes sociales
En lo personal, reconoce además la necesidad de desconectar en determinados momentos porque encontrar equilibrio entre vida pública y privada se ha vuelto esencial. «Hay épocas en las que necesitas parar un poco, volver a la vida real. Intento poner límites, disfrutar de mi familia y no compartir todo. También me ayuda mucho viajar o simplemente desconectar del móvil», afirma.
A lo largo de su trayectoria, Oria ha vivido numerosas anécdotas derivadas de su exposición pública, desde encuentros inesperados hasta mensajes de personas que han utilizado sus recetas en momentos importantes de su vida. «Lo más sorprendente es ver cómo algo tan cotidiano como cocinar puede acabar conectando con tanta gente», concluye.
