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¿SON LÍCITAS LAS PRÁCTICAS NO REMUNERADAS?

Se llama Gabriel, tiene 23 años y trabaja como becario en una reconocida agencia de publicidad por una dieta diaria de 7,61 euros al día. Se licenció en junio en publicidad en la Fundación Universitaria San Pablo CEU y ahora, “gracias” a un convenio entre la universidad y la agencia, percibirá “esa ayuda” durante tres meses. Con suerte, le renovarán por tres meses más, cobrando lo mismo. Después tiene cuatro posibilidades: o le siguen renovando la beca, o le fichan, o deja el empleo o le echan “a la calle”, como él mismo señala. Y no es el único caso.

El director general de la Asociación Española de Agencias de Publicidad (AEAP), Carlos Rubio, reconoce a Marketingdirecto.com que estas situaciones le parecen “abusivas y desproporcionadas”. “De ahí a explotar a la gente sólo hay un paso”, afirma. Señala, sin embargo, que la AEAP recomienda a sus agencias asociadas que todos sus trabajadores estén en una situación legal. También admite que los acuerdos con las universidades no obligan, en muchas ocasiones, a pagar una cantidad determinada. “Es verdad que en algunas ocasiones se exige mucho de estas personas, pero no se puede generalizar”, añade.

Rubio destaca que estas prácticas y convenios que se ofrecen a los recién graduados son una forma de preparar prácticamente a los profesionales. “Pero si luego se quiere retener a esa persona es imprescindible que se le incorpore a la plantilla”, recalca.

Juan Nonzioli, miembro de la junta directiva del Club de Creativos, dice que este club propone una serie de “mínimos” a las agencias para evitar la explotación del trainee. Subraya que las prácticas son un intercambio entre la agencia y el estudiante y una forma de acercar a ambas partes. “Cada caso es un mundo, pero si la situación se alarga es culpa del sistema, del abuso de la agencia y de la pasividad del implicado de no tomar cartas en el asunto”.

Nonzioli admite que es muy difícil exigir cosas concretas en el mundo de la publicidad sin antes demostrar la valía. “El mundo creativo es muy complicado en ese sentido. Hay que tener paciencia, pero si la situación se alarga no es bueno para nadie”.

Gabriel, de hecho, trabaja desde las 10.30 de la mañana hasta las 5 ó 6 de la tarde. La jornada se puede extender hasta las 10 de la noche, dependiendo del trabajo que haya. “Hacemos casi la misma función que haría cualquier otro de la plantilla, lo que pasa que sin cobrar”, critica. Entre sus tareas, figura retocar revistas, idear campañas, briefings… Él resume su experiencia con estas palabras: “No hay derecho que para que te contraten tengas que pasarte al menos nueve meses o más sin cobrar un duro, trabajando por el morro”.

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