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Por qué el actual es un buen momento para las agencias pequeñas

3 razones por las que se avecinan vacas gordas (y no flacas) para las agencias pequeñas

Pese a que algunos están convencidos de que el futuro publicitario pasa por el tamaño (de dimensiones colosales por supuesto), lo cierto es que las agencias pequeñas están a las puertas de un brillantísimo porvenir.

agenciasSi hay una tendencia que parece marcar el compás de la industria publicitaria en los tiempos (revueltísimos) que corren es la integración de agencias independientes (y primigeniamente pequeñas) en gigantescos conglomerados empresariales. Hace muy poco nos despertábamos, sin ir más lejos, con la noticia (bomba) de la compra de Droga5, paradigma de la independencia creativa, por parte de Accenture.

En vista de un panorama en el que los peces gordos acostumbran a comerse (casi sin pestañear) a los más pequeños, el tamaño parece importar y mucho en la industria publicitaria actual.

Sin embargo, y pese a la histeria que quizás embargue en estos momentos a muchas agencias pequeñas (a la vista de las últimas y sísmicas adquisiciones), lo cierto es que su pequeñez (unida a su independencia) es probablemente su mayor virtud. Así lo cree al menos Jens Theil, que en un artículo para Horizont desgrana los motivos por los cuales el actual es en realidad un buenísimo momento para las agencias pequeñas:

1. El producto

En las agencias de gran tamaño procurar al cliente soluciones a medida es extraordinariamente complejo. Y lo es porque la flexibilidad cuesta inevitablemente dinero, mucho dinero.

Dentro de una agencia de tamaño más modesto agasajar al cliente con soluciones a medida es, no obstante, bastante más sencillo.

En este tipo de agencia un puñado de profesionales de tipo generalista (y jalonados habitualmente de experiencias de todo pelaje) puede alumbrar casi cualquier tipo de solución. Y si hay proyectos que escapan a sus conocimientos y a sus experiencias, siempre existe la posibilidad de apostar por el “outsourcing”.

La agilidad es preferible al tamaño

Lo cierto es que los clientes no ven agencias grandes o pequeñas sino constelaciones capaces de procurarles o no ayuda. Y para brindar ayuda (100% eficaz) a los anunciantes es vital la sacrosanta agilidad, que fluye con más libertad por motivos obvios en las agencias pequeñas.

Para encarar con garantías el futuro y evitar que éste las pisotee sin piedad, las agencias no necesitan ser más grandes, necesitan ser más ágiles.

2. El talento

Los jóvenes talentos creativos saben muy bien lo que buscan cuando se adentran en la jungla laboral de la publicidad. Desean un alto nivel de eficiencia, independencia y jerarquías planas y alérgicas a los “jefazos” subidos a altísimos pedestales donde las opiniones de todos, absolutamente todos, sean tenidas en cuenta.

Y se da la circunstancia de casi todo lo tanto anhela el talento joven puede ser hallado (sin necesidad de rebuscar) en una agencia pequeña.

El talento macera mejor al calor de las agencias pequeñas

Trabajar en una agencia pequeña es además una caudalosa fuente de motivación para los trabajadores, pues el crecimiento es fruto del trabajo en equipo, todos se conocen en entre sí, y todos se necesitan los unos a los otros.

La ambición, esa que a menudo algunos echan injustamente en falta en las agencias pequeñas, no brilla precisamente por su ausencia en este tipo de empresas, que están abiertas en realidad a infinitas posibilidades.

3. El dinero

A muchos empleados venidos de agencias grandes les sorprende gratamente la eficiencia emanada de agencias de tamaño más modesto.

¿De dónde nace realmente esa eficiencia? De conocer al cliente al dedillo, incluso a nivel personal, y de hablar cara a cara en todo momento con quienes deben tomar las decisiones en una campaña.

Cuando las relaciones entre las personas involucradas en una campaña fluyen, todo es más eficiente y el dinero (probablemente por exiguo) no se arroja por la ventana así como así.

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