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4 trenes que las agencias de publicidad han perdido por su cabecita loca (y anticuada)

trenEn el mundo en el que habitan actualmente los marketeros hay pantallas por todas partes, los datos son exprimidos al máximo con el objetivo de extraer "insights", los consumidores exigen a las marcas experiencias, y las empresas están obligadas a poner más énfasis en propia reputación y cultura que en el capital que llena sus arcas.

A priori, y en vista de cómo está el mundo, el marketing que se hacía en la ya lejana era de Mad Men se ha quedado inevitablemente demodé y carente de sentido (real).

Sin embargo, el marketing actual no difiere en realidad demasiado del que se hacía a mediados del siglo pasado. Y no lo hace por la alergia de los marketeros y las agencias de publicidad a la disrupción.

En lugar de trazar un futuro a medida de los tiempos que corren, las agencias de publicidad se han agarrado como un clavo ardiendo a lo que les ha dado siempre de comer. O dicho de otra forma, han adoptado una actitud defensiva en lugar de atreverse a conquistar (de manera activa) el futuro que asoma en el horizonte.

Durante los últimos años las agencias de publicidad han perdido muchos “trenes”, pero estos que disecciona a continuación Geoffrey Colon en un artículo para Branding Strategy Insider son quizás los más importantes:

1. Perdieron el tren digital. Se empeñaron en ignorar la industria dotcom convencidas de que tarde o temprano se iría a pique.

2. Ignoraron los motores de búsqueda porque se negaron a hacerse preguntas sobre los derroteros que tomaría un mundo gobernado por los smartphones y la geolocalización.

3. Hicieron caso omiso del social media marketing porque pensaron (erróneamente) que plataformas como Facebook, Twitter o LinkedIn no serían jamás tan grandes como las cadenas de televisión de toda la vida.

4. Se tiraron tarde y mal a la piscina del content marketing porque fueron incapaces de comprender por qué internet era la primera opción del consumidor para todo.

Las agencias de publicidad han perdido ya muchos trenes y seguirán perdiéndolos en el futuro porque no han comprendido que las matemáticas hacen en realidad el marketing más creativo, no menos.

Incluso David Ogilvy, el padre de la publicidad moderna, intuyó en su día el poderío de los datos en clave marketera. Lástima que las agencias de publicidad no hayan sabido ser tan visionarias como él y sigan anquilosadas en el pasado.

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