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Por qué trabajar en una agencia es "sexy"

5 razones por las que trabajar en una agencia de publicidad es en realidad muy "guay"

Las agencias de publicidad pueden ser un auténtico paraíso laboral en la Tierra para quienes tienen a bien adentrarse allí profesionalmente.

agenciaCon la alargada sombra de las empresas "techies" perpetuamente en los talones, la imagen de las agencias han bajado enteros en el transcurso de los últimos años a los ojos de los jóvenes talentos.

Sin embargo, después de mucho tiempo en el dique seco, las agencias, antaño preocupantemente yermas de talento, han comenzado a recuperar su antiguo “sex appeal” de cara a sus potenciales empleados.

Aunque lo de trabajar en un agencia de publicidad no tiene quizá ese halo teñido de purpurina que tenía antaño, continúa siendo increíblemente "sexy". Y lo es por las razones que enumera a continuación Winfried Bergmann en un artículo para W&V:

1. Infinitas posibilidades de cambio

Quienes desembarcan profesionalmente en la publicidad están abocados a hincar el diente a infinidad de temas y disciplinas y a no aburrirse jamás.

La publicidad es una disciplina que está renaciendo para convertirse en algo totalmente diferente a lo que fue hace algunos años. Lo que antaño era simple y llanamente publicidad son ahora procesos y proyectos integrados. Y para sacar adelante tales procesos y proyectos se precisan múltiples y variopintos puntos de vista.

Puesto que la publicidad está continuamente reinventándose, quienes allí tienen su hábitat profesional están forzados también a reinventarse y a mudar constantemente de piel.

2. Múltiples oportunidades de formación

Conscientes de que necesitan inocular de manera permanente nuevos conocimientos en la hiperactiva materia gris de sus trabajadores, las agencias ponen a disposición de a quienes tienen en nómina una amplia pléyade de e-learnings, webinars y programas de formación con suficiente atractivo como para poner los dientes largos a aquellos que contemplan el lugar del trabajo como un templo del conocimiento.

3. Flexibilidad a raudales

Quienes hace algunas décadas eran publicitarios fantaseaban con la idea de poder ejercer su profesión en Nueva York, la cuna de los “Mad Men”. Hoy en día ese Nueva York que revoloteaba antaño en las cabezas de tantísimos publicitarios no existe afortunadamente única y exclusivamente en la Gran Manzana.

Gracias a la flexibilidad en los horarios de trabajo, al “home office”, a las oficinas sorprendentemente similares a hogares (rebosantes de creatividad) de las agencias, y a la laxitud en los organigramas empresariales, los publicitarios tienen la oportunidad de hallar el anhelado y pródigo en ideas Nueva York casi en cualquier parte.

4. Diversidad en la oficina

En las agencias confluye en los tiempos que corren una auténtica amalgama de personas de orígenes, experiencias y conocimientos absolutamente dispares. Es inevitable en un universo, el publicitario, que está gobernado por la internacionalización elevada a la máxima potencia.

Además, la creatividad, la materia prima con la que trabajan las agencias, encuentra en la diversidad su perfecto caldo de cultivo.

5. Profesiones digitales de nueva hornada

Bajo el paraguas de las agencias hallan cobijo no sólo los creativos a secas sino también los expertos en código, los community managers, los arquitectos de la información, los analistas de datos, los científicos de datos, los “audience brokers” e infinidad de nuevos roles nacidos al calor de la digitalización.

Con el último objetivo de dar cumplida satisfacción al cliente las agencias se están colgando del brazo de nuevos roles que no dan tregua a la infinita curiosidad de los publicitarios.

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