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La difícil papeleta de las agencias en la era poscovid

Las agencias, ¿como pollo sin cabeza en la frenéticamente ágil era poscovid?

Complejas, caras y burocráticas por naturaleza, las agencias deberán adaptarse con urgencia a una era poscovid gobernada por la agilidad y la eficiencia.

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Autora de la imagen: Clever DevLyn

En los últimos tres meses han tenido lugar en el universo de las agencias tantísimas reuniones vía Zoom y apps similares que puede que las videollamadas se conviertan la norma en una industria, la publicitaria, adicta desde el principio de los tiempos a la reuniones cara a cara (y huérfanas a menudo de todo sentido de la relevancia).

Así y todo, y aunque extraordinariamente prácticas, las reuniones en remoto portan también con un buen puñado de inconvenientes sobre los hombros. Es difícil empatizar con el interlocutor y las conversaciones fluyen a menudo a trompicones y de manera torpe y forzada (por no hablar de la costumbre de los participantes a hablar pisándose los unos a los otros). Por estas y otras razones se hace difícil imaginar que las reuniones cara a cara desaparezcan por completo en las agencias (aun cuando persista la amenaza del COVID-19).

Hace algunas décadas los anunciantes estaban obsesionados con tener permanentemente a su vera a las agencias a las que tenían en nómina. Y la proximidad en el plano geográfico era un importante factor a tener en consideración a la hora de fichar a una agencia de publicidad. Los clientes pensaban que si no miraban de vez en cuando a los ojos a las agencias, éstas no dispensarían el tiempo y los recursos necesarios a sus campañas de publicidad, explica Avi Dan en un artículo para Forbes.

La tecnología alteró, no obstante, este viejo principio. Y cerca se convirtió en sinónimo de todas partes. La proximidad geográfica dejó de ser un "must" a la hora de decidir las "bodas" entre agencias y clientes.

El contacto directo (y ajeno a la tecnología) seguirá siendo esencial en las relaciones construidas entre agencias y clientes. Añade a esas relaciones una pátina de camaradería y de conexión que no se consigue en las reuniones mediatizadas por la tecnología.

En una relación cimentada en la confianza, vital para la asunción de riesgos, el contacto cara a cara es como la salsa secreta que lleva a una receta a buen puerto y logra que sea exquisita en lugar de meramente buena.

El contacto (físico) entre las personas parece el atajo más corto para levantar los cimientos de relaciones sólidas. Al fin y al cabo, como seres humanos somos seres profundamente sociales y ávidos de contacto con los demás.

El viaje de las agencias hacia un futuro repleto de incertidumbres

Aunque son perfectamente posibles, los "pitches" vía Zoom se topan por el camino por no pocas dificultades, puesto que la comunicación entre una y otra parte está de alguna manera astillada, la gente se pisa continuamente al hablar y la química entre los participantes es tan exigua que resulta a menudo difícilmente palpable.

La confianza y el deseo de trabajar codo con codo es el principal pilar sobre el que se construye una relación exitosa entre una agencias y un anunciante. Y semejante nivel de energía y pasión es difícilmente medible a través de Zoom (donde generalmente suele llevar la voz cantante una única persona en nombre de la agencia y quedan en la penumbra pensamientos potencialmente muy valiosos para el anunciante).

Tras la pandemia del coronavirus las agencias deberán afrontar además otro cambio no menos baladí: el de unas plantillas crecientemente mermadas que deberán ser inevitablemente apoyadas por un nutrido ejército de profesionales freelance.

Los empleados fijos constituyen una gran carga económica para las agencias y no solo a la hora de pagar sus salarios (a veces astronómicos) sino también a la hora de alquilar carísimas oficinas para acogerlos.

Actualmente hay ya en el mercado herramientas que permiten a las empresas predecir futuras cargas de trabajo y llenar adecuadamente la agenda del trabajador casi al instante.

La crisis poscovid podría hacer que las agencias se arrojen en los brazos de estas herramientas y que reconsideren en último término qué empleados a tiempo completo son esenciales y cuáles no.

El coronavirus no hará sino acelerar la carrera hacia la automatización y la inteligencia artificial, en las que se refugiarán no pocas agencias como consecuencia de los recortes aplicados en sus plantillas.

Tras la pandemia la tecnología estará en primer plano y en muchos casos relevará por completo a la actividad humana.

Complejas, caras y burocráticas por naturaleza, las agencias deberán adaptarse con urgencia a una era poscovid gobernada por la agilidad y la eficiencia, concluye Dan.

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