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ChatGPT for Teens: OpenAI alumbra una nueva experiencia para adolescentes

Son medidas específicas para menores de 18 años que restringen el acceso a contenidos inadecuados y promueven un uso de la IA acorde con su desarrollo y bienestar.

chatgpt for teens

ESCRITO PORNatalia Montero

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OpenAI ha presentado ChatGPT for Teens, una nueva «experiencia» de su popular chatbot específicamente diseñada para adolescentes. No se trata de un modelo de inteligencia artificial independiente, sino de una configuración específica de ChatGPT que incorpora protecciones de seguridad adaptadas a los menores, controles parentales y herramientas orientadas al aprendizaje.

La compañía liderada por Sam Altman no es ajena al profundo periodo de reflexión que atraviesa el mundo digital sobre cómo limitar los posibles daños derivados de una exposición cada vez más temprana a Internet. Las redes sociales, y el ecosistema digital en general, están en el centro del debate sobre su impacto en la salud mental y el bienestar de niños y adolescentes, que utilizan las pantallas desde muy pequeños y pueden toparse con contenidos y usos que no siempre resultan adecuados para su etapa de desarrollo.

En este contexto, la industria tecnológica busca dar respuestas a las preocupaciones de usuarios adultos mediante nuevas fórmulas para compatibilizar el acceso a sus herramientas con una mayor protección de las generaciones más jóvenes.

¿Cómo funciona la «experiencia» de ChatGPT para menores de 18 años?

OpenAI define explícitamente esta novedad en ChatGPT como una «experiencia» para que los adolescentes aprendan, desarrollen pensamiento crítico y utilicen la IA con mayor seguridad. Entre ellas se percibe la limitación de la exposición a contenidos inadecuados, medidas para que no se genere dependencia con la herramienta y controles parentales, que no impiden la autonomía de los menores.

Medidas concretas de ChatGPT para menores de 18 años

Entre las reglas de comportamiento y salvaguardas específicas para usuarios menores de 18 años, en ChatGPT for Teen se encuentran:

  • Protecciones específicas por edad ante contenidos sobre autolesiones, violencia, trastornos alimentarios, actividades peligrosas y contenido sexual, gráfico o explícito.
  • Study Mode: es un modo especial para que el usuario aprenda y razone por sí mismo en lugar de limitarse a entregarle una respuesta. Por ejemplo, hace preguntas guiadas, divide los problemas en pasos, puede pedir al estudiante que explique cómo ha llegado a una conclusión para ayudarle a detectar errores o lagunas de conocimiento, así como incluir comprobaciones de comprensión para verificar que realmente está asimilando el contenido. Si ChatGPT detecta que un adolescente parece estar tratando que la herramienta le haga sus debberes, puede redirigirlo hacia esta función, así como se pueden establecer franjas horarias en las que este modo se activa por defecto («Study Hours»).
  • Controles parentales, que permiten que un padre o tutor vincule su cuenta con la de un adolescente. No funcionan como un sistema de vigilancia de las conversaciones, ya que los progenitores no pueden leer los chats ni ver la actividad en tiempo real. Sí pueden activar «Quiet Hours» (horarios en los que ChatGPT no puede utilizarse) y determinadas notificaciones en situaciones de riesgo -que en ningún caso incluyen las transcripciones-, así como deshabilitar funciones como la ubicación, la memoria o la generación de imágenes.
  • Predicción de edad para determinar cuándo aplicar automáticamente la experiencia para menores.
  • Límites para prevenir la dependencia emocional, evitando interacciones románticas o afectivas e impidiendo que el chatbot se presente como una persona con sentimientos o conciencia. Además, fomenta las relaciones en el mundo real, incorpora recordatorios para hacer pausas e interviene ante conversaciones que puedan indicar un apego excesivo al chatbot.

En definitiva, OpenAI está intentando posicionar la IA para adolescentes no simplemente como una versión «más segura» de ChatGPT, sino como una herramienta que combine aprendizaje, autonomía y creatividad con límites específicos para su etapa de desarrollo. La gran cuestión que queda abierta es hasta qué punto estas protecciones serán capaces de responder a los riesgos reales del uso cotidiano de IA por parte de los menores.

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