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La vida laboral durante el confinamiento

Derechos y deberes de las agencias y sus trabajadores en tiempos de coronavirus

En MarketingDirecto.com nos hemos propuesto resolver algunas de las dudas que puedan aparecer por las cabezas pensantes y empleadoras de las agencias, clientes y, por supuesto, trabajadores en estos tiempos de confinamiento, donde el teletrabajo se ha convertido en una forma de vida profesional más.

teletrabajo

La sociedad se encuentra inmersa en un nuevo escenario social y laboral, sobre todo en materia de empleo donde los trabajadores están pasando de dejar sus mesas de oficina para intercambiarlas por un hueco en sus hogares: se ha establecido el teletrabajo. Muchas son las dudas que surgen en esta nueva realidad, impuesta por el coronavirus, donde las agencias, anunciantes y empresas en general están conociendo -de primera mano- nuevas formas de actuación frente a esta crisis. Surgen muchas dudas al respecto y es normal ya que los ciudadanos del siglo XXI nunca se habían enfrentado a una situación parecida.

Por ello, en MarketingDirecto.com nos hemos propuesto resolver algunas de las dudas que puedan aparecer por las cabezas pensantes y empleadoras de las agencias, clientes y, por supuesto, trabajadores en estos tiempos de confinamiento, donde el teletrabajo se ha convertido en una forma de vida profesional más.

Las respuestas a estas cuestiones vienen de la mano de Leo Farache -director general de la Asociación de Agencias de Medios (am), Ángel Tuñón -Abogado, socio de AMJ Legal-, José de Cominges -Asesor jurídico de La Fede y experto jurídico publicitario en JDC IURIS Abogados- y Carlos Rubio -director general de la Asociación de Creatividad Transformadora (ACT); que han tenido a bien conversar con este medio de cara a solucionar las incertidumbres que surgen en estos momentos en los que el Covid-19 ha cambiado todos los hábitos de consumo, trabajo y estilo de vida tal y como los conocíamos.

Derechos y deberes de los trabajadores durante el teletrabajo

Duda: ¿Cuáles son los deberes y derechos de los empleados al estar trabajando desde casa?

El teletrabajo se ha convertido en un ‘bien’ indispensable para que las agencias y las empresas puedan seguir funcionando pese al decreto del Estado de Alarma establecido por el Gobierno el pasado 14 de marzo. Lo cierto es que muchas compañías nunca habían ofrecido esa posibilidad a sus trabajadores por lo que las dudas son más que palpables cuando nos enfrentamos a un escenario nuevo. «Es importante destacar que los empleados que trabajan desde casa en general y, en particular por la situación en que nos encontramos, tienen los mismos derechos que los empleados de carácter presencial, tanto retributivos, como de representación, etc. Específicamente un derecho que se reconoció en un real decreto el año pasado era el derecho de los teletrabajadores a la desconexión digital y como empresas debemos respetarlo», explica Farache.

Por su parte, Ángel Tuñón recuerda que «los deberes del trabajador en materia de teletrabajo se refieren básicamente a la prestación del trabajo, y se concretan en el cumplimiento de los horarios establecidos por la empresa, la realización de las tareas encomendadas, ya que el sometimiento al poder de dirección del empresario permanece intacto en cuanto a la prestación del trabajo. Ahora bien, todo ello adecuado a la modalidad del teletrabajo». En cuanto a los derechos, «el trabajador tiene derecho a que el empresario le dote de los medios técnicos suficientes y necesarios para desarrollar su trabajo, sin olvidar los relativos a la salud laboral, que no debe ser olvidada en esta modalidad de desarrollo del trabajo», añade.

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En todo caso, la decisión de implantar el teletrabajo como medida organizativa requerirá:  Por un lado, que se configure como una medida de carácter temporal y extraordinaria, que habrá de revertirse en el momento en que dejen de concurrir aquellas circunstancias excepcionales. En segundo lugar, que se adecúe a la legislación laboral y al convenio colectivo aplicable. Por otro lado, que no suponga una reducción de derechos en materia de seguridad y salud ni una merma de derechos profesionales (salario, jornada -incluido el registro de la misma-, descansos, etc). Y, por último, que, si se prevé la disponibilidad de medios tecnológicos a utilizar por parte de las personas trabajadoras, esto no suponga coste alguno para estas.

Duda: ¿Pueden los empresarios o jefes obligar a sus trabajadores a cogerse vacaciones?

Todas las fuentes consultadas son unánimes con su respuesta: No. El artículo 38 del Estatuto de Trabajadores señala que «el periodo o periodos de su disfrute se fijará de común acuerdo entre el empresario y el trabajador, de conformidad con lo establecido en su caso en los convenios colectivos sobre planificación anual de las vacaciones». Por lo tanto, Tuñón nos señala que la empresa no puede obligar a los trabajadores a coger las vacaciones que, por otra parte, también requieren de un preaviso mínimo de dos meses antes de su disfrute.

Duda: ¿Se le puede exigir más a un empleado por estar trabajando desde casa?

La realidad es que, en múltiples ocasiones, los trabajadores se ven presionados a dar más de sí por el mero hecho de estar en casa cumpliendo con el teletrabajo. Las horas extras se convierten en algo rutinario y sienten más presión que en sus puestos de trabajo de oficina. Tanto Carlos Rubio como Ángel Tuñón tienen clara su respuesta: No. Este último añade, además que «el teletrabajo no puede suponer un plus de exigencia en la productividad del trabajador; no puede suponer una merma de derechos en este sentido». Por su parte, Farache cree que es el teletrabajo y sus consecuencias son» una cuestión de cada organización. Lo que sí podemos decir es que tras las dos primeras semanas de funcionamiento se puede decir que está funcionando muy bien y eso es posible por la tecnología, los sistemas y, por qué no decirlo, por las personas que lo están llevando a cabo.

Duda ¿Qué ocurre si ese trabajador tiene que estar en cuarentena? ¿Es posible obligarle a trabajar o realizar teletrabajo?

Miles de ciudadanos han sido puestos en cuarentena, antes del decreto del estado de alarma, debido a su proximidad por un contagiado de Covid-19 o por el hecho de presentar síntomas leves en su enfermedad. Sin embargo, ahora que la cuarentena es obligatoria para casi todos los ciudadanos confinados en sus casas, ¿si los médicos concluyen que puede tener coronavirus es necesario que siga realizando sus tareas de teletrabajo? Ángel Tuñón nos remite al Real Decreto-Ley 6/2020, de 10 de marzo, donde se expone con claridad que no pueden obligarle a trabajar. Es decir: «el trabajador en cuarentena se considera en situación de incapacidad temporal por causa asimilada a accidente de trabajo, y por lo tanto con el contrato de trabajo en suspenso, no pudiendo ser obligado a trabajar», nos explica.

cuarentena

Carlos Rubio apela a la Ley de Prevención de Riesgos Laborales que exige a las compañías garantizar la seguridad y la salud de su plantilla, adoptando las medidas que considere oportunas. «Si el trabajador no asiste por estar contagiado o en aislamiento preventivo, el Estado le paga durante ese periodo el 75% de la base reguladora al considerarlo accidente de trabajo, aunque puede llegar a cobrar el 100% si así lo estipula su convenio colectivo», señala. «Entendemos que no y de hecho, ya se está considerando por la normativa recientemente aprobada, con carácter excepcional, situación asimilada a accidente de trabajo aquellos periodos de aislamiento o contagio de las personas trabajadoras provocado por el virus COVID-19″, añade Leo Farache.

Duda: ¿Pueden pedir la reducción de jornada para cuidar de los niños si los tuvieran?  

El RD 8/2020 de 17 de marzo establece para aquellos trabajadores por cuenta ajena que acrediten deberes de cuidado respecto a sus padres, hijos, abuelos, nietos, hermanos, cónyuge o pareja de hecho el que puedan solicitar una adaptación o reducción de su jornada laboral cuando concurra alguna de las determinadas circunstancias excepcionales, nos recuerda Rubio.

«En principio, tienen derecho a una reducción de jornada cuando se acrediten deberes de cuidado de los niños», declara Tuñón. «El deber de cuidado existe cuando sea necesaria la presencia de la persona trabajadora para atender a sus hijos, pudiendo ser requerida esta atención por razones de edad, enfermedad o discapacidad, o cuando necesite un cuidado personal como consecuencia directa del covid-19», apunta.

También, señala, que «se considera que existe deber de cuidado ya que, debido a la decisión de las autoridades, se han cerrado los centros educativos.Se trata de un derecho individual de cada uno de los progenitores. Tiene que ser justificado, razonable y proporcionado en relación con la situación de la empresa, particularmente en el caso de que varias personas trabajadoras accedan al derecho en la misma empresa». Por tanto, empresa y persona trabajadora deberán hacer lo posible por llegar a un acuerdo. La reducción de jornada especial deberá ser comunicada a la empresa con 24 horas de antelación, y podrá alcanzar el cien por cien de la jornada si resultara necesario: se seguirá tratando como reducción de jornada.

Derechos y deberes de las agencias y sus clientes

Duda: ¿Cómo pueden actuar las agencias ante las cancelaciones de clientes?

Este parón de actividad y reducción de presupuestos, consecuencias de la crisis sanitaria y económica por el coronavirus, está llevando a situaciones inesperadas dentro del seno de las compañías. Campañas y acciones paradas, anuladas, pospuestas y/o canceladas que esperan una solución positiva para ambas partes. «Hay anulaciones, claro que sí», señala Farache. «Lo que deseamos desde las agencias de medios es que los anunciantes, las marcas estén cerca de sus consumidores también en estos momentos y que en cualquier caso si se producen cancelaciones lo sean como aplazamientos, postergamientos y que la inversión se mantenga. En cualquier caso, lo primero que hacen las agencias de medios ante una petición de cancelación es entender bien las instrucciones e intenciones del cliente e informarle acerca de las diferentes posibilidades y consecuencias que se pueden producir».

Por tanto, es normal que en la situación actual se produzcan decisiones de cancelación de forma rápida y de todo tipo de campañas: «Hemos de informar al cliente que no es lo mismo, por ejemplo, cancelar una campaña que pausarla, ni es lo mismo cancelar una campaña que esté planificada e incluso ordenada a los medios pero no en ejecución a cancelar una campaña que ya está en ejecución. Una vez entendidas las instrucciones e intenciones del cliente, las agencias de medios normalmente actuarán con diligencia y realizarán los pasos necesarios para cumplir con dichas instrucciones tratando de minimizar tanto los efectos de la propia cancelación como los costes de la misma para el anunciante».

teletrabajo agencias

Cada caso tiene su tratamiento adecuado y, por ello, José de Cominges nos aporta unas consideraciones genéricas de actuación que deberían ser tenidas en cuenta por las empresas de publicidad ante supuestos de contratos «fallidos» con clientes, a consecuencia de la actual situación de crisis provocada por el coronavirus. En primer lugar, y por encima de cualquier otra consideración, es necesario reconocer que la actual situación de epidemia «es un acontecimiento absolutamente imprevisible para las partes firmantes de un contrato (salvo improbables excepciones)». De hecho, esta situación para el sector publicitario no está recogido en el Real Decreto que declara el estado de alarma. «Sin embargo y pese a ello, eso no significa que en todos los casos el cliente pueda dar por finalizado el contrato unilateralmente y sin obligación de indemnizar», aclara de Cominges.

«Resulta esencial recurrir al contrato firmado entre partes como primera medida para concretar el alcance de las responsabilidades que asumen las mismas en supuestos de caso fortuito y fuerza mayor», señala. En este sentido, existe un principio jurídico que dictamina que los pactos han de cumplirse tal y como se comprometieron ambas partes contractualmente, incluidos los riesgos derivados de ello.

Duda: ¿Es posible la rescisión de un trabajo sin previo aviso?

Leo Farache: «Logicamente es un trabajo conjunto entre cliente, agencia y medio. Es posible realizar cafncelaciones o suspensiones de una campaña de una manera ágil aunque lógicamente más en unos medios que en otros», señala Leo Farache. En ese sentido, José de Cominges recuerda que «toda rescisión unilateral de un contrato requerirá tanto un preaviso como una justificación de la adopción de tal medida por parte de la parte que procede a la rescisión. Las únicas limitaciones a este principio serían los mencionados casos fortuito y de fuerza mayor, en los que puede no responderse por daños si resulta imposible realizar la prestación contratada y las circunstancias que han originado dicha situación fueron totalmente imprevisibles, como decíamos».

Asimismo, la doctrina jurisprudencial de la cláusula rebús sic stantibus, implícita en todos los contratos, dictamina que un cambio totalmente imprevisible en las circunstancias puede llevar a la modificación o extinción de las obligaciones. Sin embargo, en nuestro país esta cláusula se aplica en estos supuestos con carácter restrictivo y exigiendo, en todo caso, los mismos requisitos que para la fuerza mayor, esto es, imprevisibilidad y causalidad.

Duda: ¿Cómo deberían actual frente a una «situación legal de alarma»?

En primer lugar, el asesor jurídico aconseja a acudir a lo estipulado en la ley y a lo pactado en el contrato. Podría darse el caso de que una de las partes hubiese asumido contractualmente el riesgo para supuestos imprevisibles e inevitables. En segundo lugar, si tenemos comprometida una campaña u acción publicitaria en un determinado plazo, no está nada claro que el cliente pueda ampararse en la epidemia para extinguir un contrato que pudiera cumplirse en dicho plazo -o en una prórroga razonable y consensuada del mismo -.

Por último, «los efectos del caso fortuito, fuerza mayor o cláusula rebús sic stantibus han de ser proporcionados a la gravedad de las circunstancias. Como partimos de la buena fe de ambos contratantes, la consecuencia más razonable ante la nueva situación creada por la pandemia será la modificación del contrato para reequilibrar las obligaciones, procediéndose a la resolución del mismo solo en caso de concurrir la imposibilidad de su cumplimiento», explica José de Cominges.

Por último, y con carácter general, «añadiría que lo más aconsejable sería notificar al cliente la intención de resolver la difícil situación creada de manera amistosa, acordando una novación pactada del contrato -por ejemplo alargando el plazo de ejecución de la prestación- y, de no ser ello viable, adoptar las medidas posibles para intentar cumplir, guardando una acreditación de las mismas», finaliza.

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