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Esta agencia echa en cara a la industria publicitaria su "adictivo" y psicotrópico pasado

Esta agencia echa en cara a la industria publicitaria su "adictivo" y psicotrópico pasadoLa serie Mad Men y el la novela 13,99 euros de Frédéric Beigbeder, llenas hasta la bandera de alcohol (la primera) y de cocaína (la segunda), disfrutan de muchísima popularidad entre los publicitarios. Y no sólo porque son un entretenimiento de primerísima calidad, sino también porque retratan con bastante precisión (aderezada con un pizca de fantasía) lo que fue una vez la libertina industria publicitaria. Sin embargo, aquellos loquísimos tiempos de sexo, drogas y rock & roll han pasado a la historia (o eso parece).

Si hacemos caso de “Eine Line” (Una raya), un divertidísimo y mordaz videoclip alumbrado por la agencia alemana Dojo con motivo del ADC Festival, la industria publicitaria sigue siendo tan salvajemente psicotrópica como en la época del bueno de Octave Parangos, el protagonista de la célebre novela 13,99 euros.

Por su estética y sus protagonistas (algo así como los Backstreet Boys de la publicidad) el videoclip de Dojo parece salido de los gloriosos (y adictivos) años 80 y 90.

La letra de la canción interpretada en el vídeo, que toma prestada su melodía al célebre tema “The Boxer” de Simon & Garfunkel, no para de hacer referencia a las “rayas” (esas con las que los publicitarios acostumbraban a salir al encuentro de las musas de la inspiración en el pasado).

Sin embargo, y pese a lo pudiera parecer a simple vista, el videoclip de marras resulta ser un alegato contra las drogas. Sus cuatro protagonistas (dos de los cuales son los mismísimos directores de Dojo Joachim Bosse y Dominic Czaja) aseguran no saber nada de “polvos blancos” (eso es lo que dicen al menos).

El irreverente videoclip de Dojo lleva la firma de la productora It’s us.

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