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Forsman & Bodenfors, la agencia donde el único jefe es el trabajo (y no hay ególatras)

Los directores creativos son algo así como las "vedettes" de las agencias de publicidad. Todo aquel que incursiona en ese salvaje oeste llamado publicidad alberga en lo más recóndito de su corazón la esperanza de alcanzar algún día el anhelado estatus de director creativo.

En la industria publicitaria, donde el fulgor de los egos allí reconcentrados ciegan a todos aquellos que tienen a bien aproximarse a ella, la figura del director creativo parece a priori imprescindible, pero ¿realmente lo es?

Forsman & Bodenfors (F&B), una de las agencias más endiabladamente creativas (y por ende, envidiadas) del mundo, cree que no y por eso no tiene, por raro que parezca, ni un solo director creativo en su organigrama.

Sobre esta particular forma de trabajar (absolutamente huérfana de la tiranía y el narcisismo de directores creativos) han hablado hoy en el Día C del Club de Creativos Ted Harry Mellström y Agustín Soriano, creativos de Forsman & Bodenfors, la agencia sueca que nos regaló en 2013 la ya mítica (y multipremiada) apertura de piernas de Jean-Claude Van Damme para Volvo.

Ted y Agustín han iniciado su ponencia haciendo hincapié en lo pequeña que es su agencia, pese a que su tamaño reducido no ha impedido a esta agencia sueca "cazar" más de 100 leones en Cannes Lions.

Para Forsman & Bodenfors, el tiempo, el talento y el contexto son esenciales para trabajar (con éxito) en el universo publicitario. “Rodeados de un contexto lleno de nubarrones, los creativos no pueden dar lo mejor de sí”, dice Agustín. Y el objetivo de Forsman & Bodenfors es ayudar a sus empleados desenterrar de en sus entrañas sus mejores ideas para poder ejecutarlas libres de cortapisas.

Prueba de lo felizmente libres que son los creativos de Forsman & Bodenfors es esta campaña para A-Z, una marca del célebre futbolista sueco Zlatan Ibrahimovic:

Esta campaña fue alumbrada por dos jóvenes creativas y pudieron sacarla adelante gracias a la cultura de Forsman & Bodenfors, donde no existe la figura del director creativo y no hay nadie por encima de nadie. La tradicional pirámide de la jerarquía está invertida en esta agencia sueca, donde “el único jefe es el trabajo”.

Otro ejemplo de lo deliciosamente chispeante que puede llegar a ser la publicidad emancipada de los directores creativos es esta campaña para UNICEF:

Si en Forsman & Bodenfors no hay jefes, ¿quién vela por la calidad? El equipo, responde Agustín. “El equipo se encarga de todo, está permanentemente en contacto con el cliente y tiene la capacidad de decidir casi todo”, añade.

A continuación, los equipos presentan sus trabajos en lo que Forsman & Bodenfors define como “the floor”, donde los creativos de la agencia reciben apoyo por parte de sus colegas para que lo comienza siendo un buen trabajo se convierta en un trabajo absolutamente redondo. ¿Un ejemplo? Esta maravillosa campaña para Volvo:

Cuando Forsman & Bodenfors busca empleados, busca “navajas suizas”, personas multidisciplinares (con perfil de emprendedores) que se guardan múltiples ases bajo la manga y que saben trabajar en equipo. “En Forsman & Bodenfors no contratamos ególatras ni gilipollas”, recalca Ted.

En Forsman & Bodenfors los creativos trabajan de manera horizontal y cambian constantemente de compañeros. “En nuestra agencia no hay las típicas e inseparables parejas de copy y director de arte”, señala Agustín. “Todos vamos rotando para colaborar los unos con los otros y salir de nuestra zona de confort”, agrega.

Para trabajar en Forsman & Bodenfors, los creativos deben desprenderse de su propio prestigio. No les queda otra cuando tienen que enseñar sus trabajos a sus colegas, a colegas que quizás admiran. Además, enfrentados a los trabajos de otros compañeros, tienen que ser tan honesta como ferozmente críticos. En Forsman & Bodenfors los creativos deben estar además dispuestos (eso se da por descontado) a cambiar de idea (algo extraordinariamente complicado para un creativo).

En Forsman & Bodenfors quieren hacer un trabajo excelente y al mismo tiempo ser humanos (y demostrar esa humanidad en las relaciones entre sus empleados). De la combinación de excelencia y humanidad es máximo exponente, por ejemplo, esta campaña:

¿Se puede entonces hacer publicidad (absolutamente grandiosa) sin la supervisión de la omnipresente figura del director creativo? Forsman & Bodenfors ha demostrado con creces que sí se puede.

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