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Grandes marcas, agencias pequeñas: ¿una tendencia que ha llegado para quedarse?

Estamos siendo testigos de un cambio a nivel global en la forma en la que los clientes y las agencias se relacionan. En una era en la que los hábitos de los consumidores se han modificado radicalmente, y fenómenos como el ad blocking no cesan en su avance, es necesario mirar la realidad a través de otro prisma.

Con este telón de fondo los anunciantes buscan establecer relaciones reales con sus agencias. Quieren conocer personalmente el nombre de las personas con las que van a trabajar codo con codo. Quieren saber que sus objetivos y éxitos están alineados perfectamente.

Un cambio de tendencia que está beneficiando poco a poco a las agencias más pequeñas. ¿El motivo? Por norma general se muestran más motivadas que los grandes y saturados holdings. Cada cliente que llama a sus puertas es una oportunidad de demostrar su talento y valía y, cualquier fracaso puede suponer un duro golpe.

Las grandes ideas pueden surgir en lugares pequeños

El avance tecnológico ha democratizado el proceso creativo (o eso intentan vendernos). Cuando hablamos de tecnología y futuro tendemos a exagerar (ese es otro tema) pero lo que es innegable es que los pequeños equipos pueden generar ideas brillantes.

Una de las razones que refuta este planteamiento parte de lo frágiles que son las ideas al nacer. Pueden ser pisoteadas fácilmente por demasiados egos. Necesitan intimidad para madurar y ser los suficientemente fuertes como para poder defenderse frente a otras.

Los grupos reducidos trabajan mejor porque saben que son los encargados de un proyecto en concreto y lucharán por sacarlo hacia delante.

Gastar menos en busca de ideas más grandes

Los anunciantes han comenzado a cansarse de realizar grandes desembolsos en los gigantes de la publicidad y que los resultados no sean los que esperaban. Buscan la optimización de sus recursos y la reducción de costes.

Hay que pensar muy duro y gastar lo menos posible. Y esto es algo que las agencias pequeñas pueden hacer perfectamente. Las grandes han invertido demasiado en ciertas disciplinas y quieren sacarles todo el rendimiento posible.

A esto tenemos que sumar que las grandes agencias avanzan hacia la oferta de servicios in-house. Algo en lo que muchas de las pequeñas les llevan bastante ventaja en términos de especialización.

La industria está cambiando de forma constante. Esta es la única certeza con la que contamos. No sabemos si este viraje hacia las agencias más pequeñas es una tendencia o se trata del asentamiento de uno de los nuevos pilares de la industria publicitaria.

Lo que sí está claro es que los hábitos de los consumidores y las necesidades de los anunciantes han cambiado. La cuestión ahora es (dejando a un lado el tamaño), ¿está preparada su agencia?

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