Hoy en día, el 44% de la población entre 18 y 65 años afirma haber utilizado Inteligencia Artificial en su última compra. En este nuevo mapa, la IA se ha convertido en el gran recomendador tanto en el consumo directo como en las decisiones corporativas B2B (donde el 93,3% de los decisores B2B ya utiliza herramientas de IA en la selección de proveedores). Si los modelos de lenguaje no encuentran a tu marca entre sus fuentes de confianza, sencillamente dejas de existir para el cliente.
Por eso, influir hoy ya no va de lanzar anuncios masivos, sino de adoptar un enfoque de Dual MarCom: el modelo estratégico de LLYC que combina la seducción emocional de las personas con la autoridad de datos que necesitan las máquinas para recomendarte. Para desplegar esta arquitectura, LLYC cuenta con un equipo de más de 30 especialistas liderado por Isis Boet, en influencia, Paid Media y adtech, con probada experiencia acompañando a grandes compañías líderes multisectoriales en entornos B2C y B2B.
Para abordar esta transformación de forma amigable y amoldada al mercado, esta arquitectura de influencia se articula como un sistema continuo de tres ejes interconectados —relevancia, confianza y tracción— que guían al usuario y al algoritmo desde el primer impacto hasta la decisión de negocio:
RELEVANCIA: Construir capital cultural frente al ruido efímero
Frente al riesgo del consumo rápido y superficial, las marcas se enfrentan a una premisa clara: venimos a entretener pero porque queremos convencer. El usuario medio pasa aproximadamente 1 hora al día en redes sociales, lo que se traduce en unas 7 horas semanales (IAB Spain 2026).
En este contexto, un 44% de los usuarios reconoce que las Redes Sociales influyen directamente en sus decisiones de compra, y 1 de cada 4 afirma haber comprado ya directamente dentro de estas plataformas. Además, sabiendo que el 97% de los usuarios entra en redes buscando entretenimiento frente a un 77% que busca informarse, la comunicación corporativa tradicional en formato PDF se ha vuelto invisible.
A través de Social Matter, LLYC utiliza la creatividad nativa y el effort signalling —demostrar un propósito y una dedicación real en cada contenido— para transformar la demanda masiva de entretenimiento en narrativas de relevancia. Esto aplica no únicamente a la comunicación comercial, sino también a todo lo relacionado con el contenido corporativo.
Aquí surge el concepto de corporate entertainment: traducir hitos corporativos, sostenibilidad e informes de negocio a los códigos de consumo del entretenimiento digital. De este modo, generamos una verdadera preferencia social entre la marca y las personas y posicionamos a la marca como una fuente de referencia clara, densa y estructurada para los modelos de Inteligencia Artificial.
CONFIANZA: Generar autoridad humana para posicionar fuentes ante la IA
La gente confía en personas, no en logotipos. En un entorno digital saturado de contenido efímero y publicidad convencional, la verdadera autoridad narrativa se construye desde la confianza humana y el contenido duradero.
Esta confianza humana es, precisamente, el combustible del que se nutre la Inteligencia Artificial. De hecho, LinkedIn se ha consolidado como el dominio más citado detrás de YouTube por los motores de búsqueda de Inteligencia Artificial (AI Search). Y de todas las citas extraídas de esta plataforma, el 75% procede de perfiles individuales de directivos y expertos de la misma red social profesional.
A través de Social Leadership, convertimos a los líderes ejecutivos en referentes de opinión que erigen un escudo reputacional, humanizan la compañía y nutren a los algoritmos con información B2B y corporativa de máxima autoridad —una práctica respaldada por la dilatada experiencia de LLYC en la gestión y optimización de más de 40 perfiles de altos directivos en LinkedIn—.
Mediante Social Leadership, LLYC impulsa la exposición de los líderes corporativos pasando del despacho al feed para evitar el “síndrome de la silla vacía” (recordando que el 99% de las conversaciones sobre una marca ocurren fuera de sus canales oficiales y esa ausencia genera un vacío narrativo que otros llenarán).
Esta misma lógica de confianza se extiende también a todo el ecosistema de creadores e influencers que desde sus contenidos están generando, también, influencia directa en los LLMs. Por ello, tanto la selección como la activación debe contemplar que perfiles y contenidos sean, en la medida de lo posible, afines a los algoritmos. Para activar la influencia en la era de los LLMs, LLYC despliega un modelo de selección y gestión con criterios concretos:
- Identificación Dual: Selección de creadores y expertos evaluando no solo su alcance y afinidad cultural con la audiencia, sino también su relevancia algorítmica y si alimentan dominios que la IA consulta habitualmente como fuente.
- Briefings de Doble Impacto: Garantizar autenticidad narrativa para conectar emocionalmente con las personas, incorporando al mismo tiempo términos clave, entidades estructuradas y datos concretos citables para los LLMs.
- Brand Squad Estabilizado: Evolucionar de campañas aisladas a un ecosistema estable de embajadores internos y externos que multiplican la credibilidad de la marca y sostienen el algoritmo de la confianza.
TRACCIÓN: Convertir el pulso social en tracción de negocio
Para que una marca sea influyente, el punto de partida no es amplificar su propio discurso, sino desplazar el foco hacia aquello que de verdad moviliza a su audiencia. Ahí nace Symphony, el sistema de activación cultural de LLYC que conecta el dato con la activación como modelo de crecimiento. La publicidad más eficaz no es la que interrumpe, sino la que se integra en la conversación que la comunidad ya está liderando.
A través de Symphony, invertimos la lógica tradicional del Paid Media: el sistema escucha la conversación social de la audiencia e identifica los territorios conversacionales que concentran relevancia y tracción en el momento presente, aquellos que marcan tendencia. Esa conversación se convierte en la semilla desde la que la marca toma la palabra. En lugar de producir contenido autorreferencial, activamos la marca desde una conversación que ya pertenece a la audiencia.
Y por tratarse de un sistema, repetimos y afinamos esa iteración en cada ciclo: identificamos la tendencia, la convertimos en activación y aprendemos de los resultados para alimentar a la marca con nuevas semillas cada vez más precisas. Semillas que germinan en una activación líquida (nacida en el Paid, el Social o el UGC) capaz de adoptar cualquier forma, hasta trascender a la experiencia física. Al conectar desde el origen mismo del interés de las personas, la marca no solo gana relevancia, sino que convierte esa relevancia en tracción de negocio, cerrando el círculo entre la conversación que activa y el crecimiento que genera.
En resumen, el paradigma de la influencia se ha transformado profundamente. La mera presencia digital o la notoriedad efímera resultan insuficientes. La clave radica en diseñar una estrategia holística basada en los ejes de relevancia, confianza y tracción, con el objetivo de conectar genuinamente con la audiencia y posicionarse como fuente de autoridad prioritaria para los algoritmos: un reto estratégico en el que LLYC ya acompaña a las compañías líderes para transformar su relevancia en crecimiento sostenible.

Ana Gómez — Social & Influencia Director
Yainire Mtz de Ilarduya — Social & Influence Creative Manager
Sara Gil — Directora de Paid Media





