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Un informe demostraría las dudosas prácticas de las agencias de medios de EEUU

sobornoLa sombra de la duda se cierne sobre las agencias de medios en EEUU y es que, tras la publicación de un informe elaborado por un grupo de representantes de anunciantes, la polémica está servida.

En el documento, que se espera que se haga público este mismo viernes, se acusa a las más grandes firmas de medios de haberse enriquecido a costa de sus clientes a través de prácticas poco éticas, y ha abierto el debate en el país americano.

Entre las marcas afectadas se encuentran Apple, Wall Mart o General Motors y el texto explica las maneras en las que las grandes compañías de medios aprovecharon su poder de compra para obtener mayores beneficios de sus transacciones para las marcas.

Aunque los nombres de las agencias implicadas no se han desvelado, la American Association of Advertising Agencies se ha pronunciado al respecto, asegurando que siempre han exigido total transparencia a sus miembros y tomarán las medidas necesarias cuando los detalles salgan a la luz.

Sin embargo, todavía no se ha esclarecido si estas compañías han podido caer en prácticas ilegales o han violado las leyes de seguridad.

Por su parte, Peter Sealey, the former head of marketing de Coca-Cola Co., ha hablado sobre el tema explicando que, durante los años 90 tuvo dificultades para averiguar a dónde iban a parar los presupuestos de marketing de la compañía.

“Es opaco, no tienes visibilidad y ahora, con la web y la publicidad digital es todavía más complejo, imposible de auditar”, declaraba Sealey en una reciente entrevista.

La investigación se centra en las supuestas “rebajas” que los grupos de medios ofrecían a las agencias de publicidad en la compra de espacios en televisión, webs, medios impresos, etc.

Los anunciantes han asegurado que las prácticas inflaban sus costes debido a las mordidas que los grupos y agencias acordaba a espaldas y a expensas del dinero de sus clientes.

Estas supuestas rebajas en la compra de medios son prácticas relativamente frecuentes en mercados externos al estadounidense, sin embargo, en el país americano son consideradas una violación de la transparencia.

Además, los anunciantes denuncian que este tipo de acciones se han incrementado con el crecimiento de la publicidad digital que ha dado lugar a nuevas formas de compra y venta y a la proliferación de plataformas irregulares.

Ante el debate generado en la industria, las principales compañías que podrían verse afectada por las acusaciones han hablado al respecto.

IPG lo ha hecho a través de un comunicado en el que asegura que continuarán “modernizando sus prácticas de transparencia” y que su liderazgo se basa en un alto grado de claridad en sus contratos salvaguardando los intereses de todas las partes.

Pero también ha querido dejar claro que, en el mercado estadounidense, la compañía no realiza estas rebajas.

WPP, agencia de medios de GroupM, también se ha pronunciado a través de un portavoz que ha aclarado que, a pesar de no haber visto el documento, su unidad de compras negocia los contratos de buena fe para contribuir a los intereses de sus clientes y actúa “no solo acorde a la ley sino también a la ética”.

Publicis, por el contrario no ha querido hacer declaraciones tras conocerse la noticia por no haber visto el documento.

Ante este panorama, la industria publicitaria estadounidense vive ahora un clima de desconfianza a falta de que se conozcan más detalles de este informe. Y es que, en una industria en la que, en 2015, el gasto fue de 187.000 millones de dólares, hay demasiado en juego.

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