Agencias

La cultura de trabajo de la industria publicitaria nipona a examen

japonTras conocer la “muerte por exceso de trabajo” de una joven empleada de Dentsu Tokio, son muchas las dudas que surgen sobre la cultura del trabajo que existe en la industria asiática y es que, no es la primera vez que ocurre un suceso semejante en el país nipón.

Las autoridades han asegurado que todo indica a que el suicidio de Matsuri Takahashi, de 24 años, se debió al frenético ritmo de trabajo al que se enfrentaba y que implicaba entre 70 y 130 horas extra al mes.

Ante este panorama, la madre de la fallecida ha pedido cambios en las regulaciones sobre el trabajo en Japón para evitar que vuelvan a ocurrir sucesos de este tipo.

Sin embargo, las fuertes presiones a las que están sometidos los empleados y la estricta disciplina característica de los nipones hacen que este sea un mal que va mucho más allá de una empresa concreta para convertirse en un problema social.

Y así lo confirma un estudio realizado por el gobierno de Japón que revela que los empleados de hasta un cuarto de las compañías de diferentes industrias del territorio nipón, trabajan más de 80 horas extra mensuales.

Pero también muestra que el sector IT es el que muestra una mayor sobrecarga de trabajo mientras que el de la publicidad y las relaciones públicas es una de las industrias más estresantes.

Tyron Giuliani, executive search specialist de Optia Partners en Tokyo, explica para Campaign, que el exceso de trabajo es una de las tres principales razones que motivan a los empleados a dejar sus puestos en la industria publicitaria.

Y el problema se agrava a partir de los 35 años cuando muchas mujeres, al tener hijos, son relegadas a puestos de menor rango y con menor salario a cambio de un horario de trabajo normal.

Los abusos de los clientes son frecuentes en este mundo, algo que implica el exceso de carga de trabajo para los más jóvenes, los recién graduados que invierten más tiempo del que pueden física y psicológicamente en cumplir las exigentes demandas.

Por ello, para Giuliani los cambios deben comenzar por saber decir “no” a los clientes cuando sus requerimientos no son asumibles, así como por optar por alianzas con terceros y simplificar procesos para aprovechar mejor el tiempo.

Así, aunque los destellos de la industria publicitaria siguen resultando atractivos para la mayoría de los jóvenes, la realidad es bien distinta y el miedo al fracaso de muchos jóvenes y el honor que culturalmente supone trabajar mucho, les lleva a soportar abusos que, en ocasiones, les cuestan la vida.

Se trata así de un problema que debe resolverse a partes iguales entre las autoridades y la propia industria tanto a través de regulaciones más duras que obliguen a las compañías a adoptar nuevas mentalidades, como de una mayor flexibilidad a la hora de compatibilizar vida laboral y personal.

Solo así la publicidad volverá a tener el glamour de tiempos pasados y podrá deslumbrar al mejor talento.

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