Agencias

El Corte Inglés, entre los ires y venires de la tensión familiar

La lucha por el control de El Corte Inglés que se merece una serie de Netflix

Las hijas adoptivas de Isidoro Álvarez, Marta y Cristina Álvarez Guil, se enfrentan a los hermanos del fallecido presidente de El Corte Inglés en una tensión familiar merecedora de su propia ficción de Netflix.

El Corte InglésDimas Gimeno, actual presidente de El Corte Inglés, parece no gustar demasiado a Marta y Cristina Álvarez Guil, las herederas de Isidoro Álvarez, anterior presidente de El Corte Inglés que falleció en 2014. Las hermanas, que fueron adoptadas por el entonces presidente cuando se casó con su madre, María José Guil, cambiando su primer apellido, han intentado cuatro veces cesar a Gimeno, sobrino de Isidoro Álvarez y nombrado por él mismo como sucesor.

Pero los dimes y diretes de la herencia de la compañía son merecedores de una serie televisiva en Netflix o incluso de una gran producción cinematográfica. Como cuenta Alejandro Suárez en Merca2.es, no le falta a la historia ningún ingrediente para triunfar. Incluso la batalla se juega en los juzgados. María Antonia Álvarez, hermana de Isidoro, pretende impugnar en los tribunales la adopción de Marta y Cristina, una adopción que tuvo lugar cuando ellas ya tenían 40 años. Las consecuencias del triunfo de la hermana del empresario serían realmente catastróficas: se las podría dejar de considerar como herederas legítimas o, incluso aunque permanecieran como tal, elevar la tributación de la herencia del 1 al 70%.

La tensión entre las familias está en plena ebullición. En un lado, las ya citadas Marta y Cristina. En el otro, María Antonia y César, los dos hermanos de Isidoro Álvarez, así como sus hijos. Álvarez presidió la compañía desde el año 1989, después de la muerte de su tío Ramón Areces.

Sus hijas adoptivas, a las que quiso como si fueran propias, ya despojaron al heredero escogido por su padre adoptivo de sus funciones directivas, nombrando dos consejeros de su máxima confianza: Víctor del Pozo y Jesús Nuño de la Rosa, según ElMundo.es. Gimeno, que asumió la Dirección General en 2013, heredó la gestión de El Corte Inglés tras una época de grandes dificultades financieras y con unas cuentas deterioradas, tras la crisis de 2007. Desde entonces, puede presumir de haber detenido la caída y liderado el inici de la recuperación. A pesar de ello, Marta y Cristina Álvarez siguen teniéndolo en el punto de mira.

Pero, aunque duela a ambas partes, El Corte Inglés no tiene dueño, tiene accionistas. Y la etapa de grandes figuras como Álvarez o Areces terminó. Por lo tanto, por mucho que quieran erigirse como tales, (les gusta que se refieran a ellas como “la propiedad”), no será posible. Y, entre tanto, los primeros perjudicados son los empleados.

“Aquí, como en la época de Alfonso Guerra, el que se mueve no sale en la foto. Hay una auténtica caza de brujas. Vivimos aterrados por si alguien intuye que mostramos simpatía personal o comulgamos con medidas de una facción distinta a la dominante. Se está estableciendo el pensamiento único. Es irrespirable. Nadie habla ni actúa con libertad”, señala un directivo que prefiere permanecer en el anonimato, que señala que Marta y Cristina tan solo tocan los temas de oídas, sin tener el bagaje necesario para asumir todas las responsabilidades que la compañía requiere.

La demanda es clara: una mayor profesionalización. También solicitan un mayor impulso por parte de Manuel Pizarro, consejero independiente nombrado por el propio Álvarez para tutelar y acompañar a Gimeno. “Debería hacer valer su autoridad, al menos la moral”, expresa el directivo.

En conclusión, teniendo en cuenta los grandes retos a los que se enfrenta la compañía, sin duda alguna una enseña dentro del mercado español, debería lograrse un pacto que dotase tranquilidad y estabilidad al futuro.

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