Agencias

La moda ha dado su último paso en España con los personal shoppers digitales

manLa moda puede seguir estilos distintos y correr por vertientes opuestas según la época o quién la siga, pero tiene algo en común que cada vez más marcas están implementando: su carácter digital.

Todas las grandes cadenas de ropa tiene su propio e-commerce, y cada vez son más las personas que compran por ahí, pero también parece ser que se ha definido un nicho de mercado en el que el usuario demanda distintas marcas a través de internet y encima desea asesoramiento.

No importa si han sido los usuarios se han definido así o son las start-up emergentes las que lo han hecho, el caso es que ya hay empresas en España que ofrecen ese servicio.

A esta última tendencia le da vida en España empresas como Fashiop. “Es más entrañable tomarse internet como un lugar más humano en el que no todo son máquinas”, afirma Carlos Solana, uno de los creadores de esta marca.

Tomando como ejemplo el estilo que otras plataformas han implantado, como el caso de Deliberry donde son “mamás” las que hacen la compra, estas empresas de moda han decidido coger ese toque personal y llevarlo a un público que no suele ser el más explotado en este sector: el masculino.

Pretenden otorgar un toque humano al negocio de la venta de moda y complementos para hombres, ya que es un público que ofrece hábitos de consumo y uso que, según sus fundadores, se hacen diferenciadores. A diferencia de las mujeres, “compran menos, pero el importe suele ser superior”.

Y esto viene a colación porque el uso de esta nueva empresa no es para todos los públicos. Los pedidos que envían suelen rondar los 900 o 1.000€.

El proceso de compra se inicia registrando al usuario, pasando una serie de entrevistas con la que será su personal shopper, seleccionando sus marcas favoritas, colores y prendas que desea evitar.

A partir de ese momento es la personal shopper la que a través de la pantalla selecciona lo que cree más acorde para el usuario y lo envía en cajas que van desde los 10 a los 20 artículos.

Una vez que el usuario lo recibe y se lo prueba, paga solo por lo que decide quedarse, y es la empresa la que, de manera gratuita recoge lo sobrante.

En cuanto al método de pago y para que todo el proceso transcurra correctamente sin cabida a la picaresca, “retenemos una cantidad del crédito de la tarjeta y la disponibilidad que tiene se aminora”. Recuerdan que en ningún momento se hacen cargos en la tarjeta hasta que el cliente decide con qué quiere quedarse.

Este modelo de negocio germinó con éxito hace tiempo en Reino Unido, donde los hombres se lo toman muy enserio. El objetivo que desean cumplir en España es que la próxima vez que su target tenga que airear su armario, tenga en mente esta nueva forma de entender el e-commerce.

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