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Las agencias de RR.PP. inglesas, en el ojo del huracán por mala reputación

En la industria de las relaciones públicas de Inglaterra se presenta un caso de imagen y reputación muy grave, debido a la gestión de cuentas para gobiernos extremistas.

Agencias conocidas internacionalmente como Bell Pottinger, Brown Lloyd James, Portland y Grayling están en la mira del público, ya que en el pasado éstas trabajaron con gobiernos y regímenes de dudosa reputación. Debido a las rebeliones en Libia, Egipto, Bahrain y Túnez se han levantado muchas preguntas acerca de la actitud ética dentro del escenario de las relaciones públicas a nivel mundial. Varias críticas señalan que el blanco de mala reputación en agencias se encuentra situado en Londres.

La agencia Bell Pottinger dirigida por Margret Thatchers, quien anteriormente fue asesora de imagen de Lord Bell, se encontraba hasta hace poco confrontada con protestas en las puertas de su sede, debido a su trabajo realizado para Bahrain. Asimismo, opositores del gobierno bielorruso manifestaron en la entrada de la agencia Grayling, después de que se conociera  su dependencia con la anterior Unión Soviética. Estas protestas han contado con el apoyo de celebridades como Jude Law y Tom Stoppard.

Los críticos consideran a estas agencias no sólo como portadores de noticias, sino como ayudantes de la mejora de imagen de gobiernos de reputación negativa. Con publicaciones de escapadas vacacionales y de sitios de buena inversión intentan continuamente suavizar la imagen de estos regímenes. Al fin y al cabo, el trabajo de las agencias de relaciones públicas se ha vuelto un instrumento para mantener funcionando la economía de los estados totalitarios.

La agencia más grande de Inglaterra, Bell Pottinger ha representado a grandes marcas internacionales, pero también dentro de su lista de clientes se encuentran el Ministerio Interior de Egipto, la delegación del desarrollo económico de Bahrain, las regiones de Sri Lanka y Bielorrusia. Al parecer, las agencias no se cortan a las posibilidades de cuentas. Y es que no todas las agencias aceptan el trabajo de gobiernos, a pesar de las grandes cantidades de dinero que ofrecen. Este es el caso por ejemplo de la agencia Freud Communications, quien afirma haber rechazado ya 10 veces propuestas del regimen de Gaddafi, ya que no consideran ético apoyar la imagen de un estado como este.

Sin embargo, Bell defiende su trabajo afirmando que promocionar el desarrollo económico de Bahrain no es lo mismo que “trabajar para el gobierno de Bahrain”, protegiendo así la reputación de su agencia. Pero, la opinión de los protestantes y de muchos ingleses pasivos se mantiene en que las agencias de relaciones públicas tienen mala reputación por acceder a cuentas de este tipo.

 

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