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¿Cómo es la vida dentro de una agencia de publicidad?

Lo que todo el mundo sabe de las agencias de publicidad pero nadie se atreve a decir

Lo que todo el mundo sabe de las agencias de publicidad pero nadie se atreve a decir“En una agencia de publicidad trabajan los que se respetan muy poco a sí mismos”, comienza asegurando Ralph del Valle en la primera página de su libro Gnadenlos, toda una bomba lingüística en contra de un sector al que su autor se refiere como “el de unos frustrados e impostores que están destruyendo el planeta junto con las reformas educativas”.

Si hace unas semanas ya les ofrecíamos los 10 mandamientos de una agencia de publicidad que nadie se había atrevido a enumerar, recogidas en “Gnadenlos. Sin compasión” hay otras perlas que todo el mundo sabe y nadie se atreve a decir sobre los publicitarios y el entorno en el que se mueven y trabajan.

“Toda la profesión publicitaria es una gran mentira para la que los tiempos modernos han inventado una mentira aún mayor: los concursos de cuentas“, asegura Ralph en el libro. “Los concursos de agencias están amañados: el anunciante es sobornado por el director creativo de la agencia y así, a cambio de la cuenta, le dan al cliente viajes caros o la vuelta al mundo, cuentas en prostíbulos…”. Y es que se dice que los clientes abusan de las agencias por concurso. En este sentido, el autor da “cinco trucos” para crear un spot:

1. La bromita: contenido improcedente
2. El engaño: se construye una mentira que parece realidad, es decir, ofertas con trampa
3. La nada: producción impecable, nada que decir
4. El conceptual: el del mensaje. Ha sido contaminado por anuncios sociales
5. El patético, el homenaje: crear nuevas necesidades a través de símbolos pasados de moda

Ralph del Vallecuenta en su CV con una amplia trayectoria como copy creativo en varias agencias madrileñas contra las que arremete en esta obra para tratar de explicar qué es lo que verdaderamente se esconde detrás de “tanta arrogancia, que es lo primero que aprende uno en publicidad”:

– Grey, a la que llama “Grau”: dice que aquí los directores creativos no preguntan si tienes una buena idea, sino si tienes “un premio”. La califica como un “abrevadero de caspa”.
– La Banda Arnold, a la que llama “La Panda”: dice que es una agencia “comepollas” que deja el poder de decisión en el cliente, lo cual desemboca en anuncios aburridos, previsibles y malos.
– Tapsa, a la que llama “Clapsa”: aquí no llega a trabajar ya que va a hacer la entrevista y le dicen que su portfolio es “muy honesto” y claro, “en publicidad la honestidad no existe, ¿no?”. Ralph asegura que suele sorprender que un portfolio no esté lleno de “truchos” o anuncios falsos del creativo.
– Eureka, a la que llama “Cáspita”: es la última agencia sobre la que habla en el libro, un lugar en el que trabajan “dinosaurios” y que incluso tiene “hoja para fichar la hora de entrada y salida, algo impensable en una agencia de publicidad”.

De esta forma, tras su paso por diversas agencias, Ralph del Valle decidió retirarse pero no sin antes dejar constancia con este testimonio escrito de lo que, bajo su experiencia, se vive en una agencia española de publicidad, ¿opina usted lo mismo?

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