Agencias

Los 8 "sospechosos habituales" de las agencias de publicidad

Quien tiene un cliente tiene un tesoro. ¿Hasta qué punto es cierta esta afirmación? Los que trabajan en una agencia de publicidad saben que muy a menudo los clientes, más que un tesoro, son una auténtica pesadilla. No obstante, no se desespere. La clave para lidiar con ese tipo de clientes es saber detectarlos a tiempo. Central Desktop pone en una infografía nombres y apellidos a estos sospechosos habituales:

1. El intruso
El intruso es el típico cliente que se mete en todo y critica el trabajo de la agencia antes incluso de haberlo visto. Para intentar pararle los pies, es recomendable involucrarle desde el principio en las fases de planificación de la campaña y mantener con él un “feedback” de comunicación constante pero controlado.

2. El guardaespaldas
El gu ardaespaldas no se queda a gusto hasta que ha intimidado, gritado y asustado a todo aquel que se pone por delante. Para tratar con él, hay que marcar antes unas reglas básicas que guíen la relación con él y, sobre todo, no dejarse intimidar innecesariamente.

3. El visto y no visto
El visto y no visto parece a priori el cliente ideal de una agencia de publicidad. Nada más lejos de la realidad. Todo es un realidad un espejismo. Después de dedicar mucho tiempo y esfuerzo a su marca, este cliente desaparece de repente y da la espalda a la que parecía su “alma gemela”. Para retener a este tipo de clientes, las agencias deben proporcionarles herramientas e informes que pongan en negro sobre blanco sus resultados.

4. Bonnie & Clyde
Cuando agencias y clientes juegan a ser Bonnie & Clyde, son al principio compañeros inseparables de fatigas, pero su amistad termina teniendo un final trágico. ¿La clave para lograr un “happy ending”? Las ideas. El 48% de los clientes cree que las ideas nuevas y frescas son el principal valor que deben aportar las agencias.

5. El pirómano
El pirómano pone constantemente “bombas” en los procesos habituales de trabajo de las agencias. Para evitar que éstas detonen, es imprescindible hacer sentir al cliente parte del trabajo de la agencia.

6. El vigilante
El vigilante vigila cada uno de los pasos de la agencia. Para estar a bien con él, es recomendable ponerse de acuerdo desde el principio con las métricas que realmente le interesan.

7. El fantasma
El fantasma rara vez se deja ver, pero eso no significa que no exista. Por muy inaccesible que éste sea, la agencia debe hacer lo posible para conocerle a él y a su negocio.

8. El cliente de las dos caras
El cliente de las dos caras no sabe lo quiere y no asume su responsabilidad en la toma de decisiones. Para ponerlo de nuestra parte, es importante hacerle sentir parte indispensable de los flujos de trabajo de la agencia.

Te recomendamos

Eficacia

Atresmedia

ADN by DAN

icemd

Compartir