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Los 8 tipos de clientes que habitan en las peores pesadillas de las agencias

pesadillaLos clientes son los que dan de comer a las agencias, pero son a menudo también fuente de innumerables quebraderos de cabeza para ellas. ¿El problema? Que como son los que pagan, hay que morderse irremediablemente la lengua con ellos. Clientes problemáticos hay muchos y cada uno es un mundo, pero la mayoría responde a alguna de las tipologías que enumera a continuación iMedia Connection:

1. El cliente silencioso
El feedback es esencial para que la relación de la agencia con el cliente llegue a buen puerto. Sin embargo, el cliente silencioso recibe todas las propuestas que la agencia le pone sobre la mesa con un enigmático silencio. Ante este tipo de situación, la mejor opción es no andarse con rodeos y solicitar directamente al cliente su feedback.

2. El cliente “tardón”
El cliente “tardón” es para las agencias tan molesto como ese amigo que llega siempre tarde a las citas. Hay retrasos que son perdonables, pero no los del cliente “tardón”, que tropieza constantemente en la misma mierda: la de ralentizar los procesos llevados a cabo en colaboración con las agencias.

3. El cliente “abusón”
El cliente “abusón” es una especie habitual en el universo de las agencias. Se distingue por realizar llamadas telefónicas fuera de tono, por escribir emails que tiran por tierra todo el trabajo llevado a cabo por las agencias y por echar balones fuera culpando siempre a los demás.

4. El cliente arruinado
Trabajar con presupuestos ajustados es una cosa. Trabajar con cliente que está, al menos aparentemente, en bancarrota es algo completamente diferente. Enfrentadas con este tipo de clientes, las agencias deben coger el toro por los cuernos y asumir que si el cliente no puede pagarles, ellas tampoco están obligadas a trabajar para ellos.

5. El cliente sin jerarquías
Las jerarquías, las estructuras que están detrás de los clientes son esenciales para hacer funcionar las campañas publicitarias. La agencia necesita conocer la estructura de la compañía para la que trabaja para saber quién tiene la responsabilidad última en una campaña. Desafortunadamente, esa estructura es en ocasiones un galimatías que pone en auténticos bretes a las agencias.

6. El cliente turbio
El cliente turbio esconde siempre algo. La agencia no sabe muy bien qué es. Puede tratarse de algo ilegal o de algo poco ético. Pero una cosa está clara: hay algo sospechoso en este tipo de cliente. Para lidiar con este tipo de cliente, es recomendable investigar en profundidad al cliente para saber a qué enfrenta verdaderamente la agencia.

7. El cliente “visto y no visto”
Cuando un cliente es “visto y no visto”, la agencia trata con compañías en las que hay caras nuevas cada pocos meses. La agencia se ve, por lo tanto, obligada a cambiar constantemente de interlocutor con el cliente, un interlocutor que parece estar siempre “in albis” y al que hay que explicarle las cosas una y otra vez.

8. El cliente necesitado
El cliente necesitado maneja presupuestos muy pequeños y por eso está obsesionado con que la agencia haga buen uso de ellos. Se involucra en exceso en el trabajo de la agencia y no duda en darle la lata constantemente. Piensa que todo gira en torno a él y no valora demasiado el tiempo de la agencia.

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