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El coronavirus refuerza los lazos entre agencias y clientes

Por qué agencias y clientes deben ser uña y carne en tiempos de coronavirus

Durante la pandemia las agencias han acabado asumiendo el rol de valiosísimas consultoras, de socias imprescindibles que los anunciantes no miran ya por encima del hombro.

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Autor de la imagen: Najibullo Samiev

Confrontados por primera vez con la crisis solapada al coronavirus, los anunciantes sintieron cómo hundían en sus carnes las punzantes garras del pánico. Pero una vez superada la fase primigenia del pánico (portador de nula utilidad por otra parte), las marcas se pusieron manos a la obra para seguir adelante y no arrojar la toalla en materia publicitaria ¿Cómo? De múltiples maneras en realidad: dando las gracias, apelando al sentido de la unión, conminando a la gente a quedarse en casa y también poniendo su granito de arena para combatir la pandemia.

Pero, ¿cómo se las ingeniaron las marcas para alumbrar ideas creativas de maneras tan profusa? La respuesta a esta pregunta pasa inevitablemente por mencionar a las que han sido sus más nobles aliadas en estos momentos: las agencias (muchas de las cuales han acabado mutando, de hecho, en auténticos departamentos de marketing).

Aun siendo portador de muchísima miseria, el COVID-19 ha cambiado de manera radical las relaciones entre agencias y clientes (y lo ha hecho para bien), asegura Conrad Beyer en un artículo para W&V.

Abocadas a trabajar desde casa, las buenas ideas no han abandonado a las agencias durante la pandemia. Es más, parece haberles insuflado nueva vida. Y las agencias han acabado asumiendo el rol de valiosísimas consultoras, de socias imprescindibles que los anunciantes no miran ya por encima del hombro.

De la relación que las agencias construyan ahora con sus clientes dependerá su propio futuro

Parece además que la remozada y revitalizada relación entre agencias y anunciantes que ha emergido del vientre del coronavirus sobrevivirá a la pandemia y no será ni mucho menos flor de un día.

En la relación entre agencias y anunciantes ha brotado una nueva confianza, una seriedad y una transparencia que dará forma a la cooperación futura entre una y otra parte y protegerá a las primeras de "pitches" no remunerados y de otros muchos peligros (abundantísimos) que ponen en jaque su propia supervivencia.

Muchas agencias no sobrevivirán lamentablemente a la crisis del coronavirus. Y su supervivencia estará en buena a medida a merced de los clientes para los que trabajan y de la disciplina en la que están especializadas.

Las agencias de eventos correrán bastante peor suerte que aquellas enfocadas al contente marketing, pero todas se enfrentarán en mayor o menor media a hemorragias en su facturación.

Y las agencias con más probabilidades de sortear a la parca y a su afilada guadaña serán aquellas que se adapten a los nuevos tiempos y se tomen la molestia de amalgamar flexibilidad, maniobrabilidad, y colaboración.

Dicen las voces más agoreras que las empresas de toda clase y condición podrían acabar arrojándose en los brazos de la insidiosa "gig economy". Es hora de que las agencias pongan sus cartas sobre la mesa para burlar esta amenaza y su mejor baza para conseguirlo es convertirse en socias irremplazables para sus clientes, concluye Beyer.

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