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Por qué las agencias deberían hacer suya la teoría del caos

chaosEl caos es considerado a menudo como el gran enemigo de las agencias. Pero, ¿y si ese caos fuera en realidad el futuro las agencias?

A todos nos gustaría creer que las mejores campañas publicitarias son aquellas que son resultado de un concienzudo trabajo de investigación. Sin embargo, la realidad es otra. Es algo que algunos publicitarios no se atreven a confesar, pero lo cierto es que muchas veces las mejores campañas, las mejores ideas nacen de un garabato escrito a toda velocidad en una servilleta de papel o de un arrebato de inspiración en la ducha. El caos, combinado con la urgencia, es capaz de generar resultados absolutamente maravillosos.

Menos tiempo para investigar y analizar y más tiempo para pensar dejándonos llevar por lo que nos dicen nuestras “tripas”, nuestras emociones, nuestros instinto. Así podría resumirse la teoría del caos aplicada al universo de la agencias.

Pese a lo que muchos creen, el caos no tiene en realidad nada de malo para las agencias. ¿Por qué? Porque fuerza a los publicitarios a pensar constantemente en el cliente, preparándose para cualquier cosa que pueda surgir. El caos mantiene los niveles de energía dentro de las agencias en un punto álgido.

¿La conclusión? Que el caos puede ser efectivamente el mejor amigo de las agencias, pero a ese amigo hay que “domesticarlo”. De lo contrario, ese amigo podría acabar estrangulándolas.

Las agencias deben aprender a explotar el caos en su propio beneficio sin olvidarse de ser compañías disciplinadas. Para conseguirlo las agencias deben estar pertrechadas de líderes eficaces capaces de transmitir a sus subordinados las necesidades de la empresa y las reglas por las que ésta se rige, explica Robert Sanders en Digiday.

Estos líderes deben aprender a mirar tanto por el interés de los clientes como por el interés de la propia agencia.

El liderazgo ejercido dentro de las agencias debe tener una visión claramente articulada de la misión y los objetivos de la compañía y esa visión necesita ser compartida por todos los niveles de la organización. Para abrazar el caos, las agencias deben estar comprometidas con esta manera de enfocar su negocio pero deben contar también con el apoyo de los empleados.

Abrazando el caos y al mismo tiempo “amaestrándolo”, las agencias pueden obrar el milagro de que sus empleados alumbren las mejores ideas y no sólo eso, que lo hagan a tiempo y ajustándose al presupuesto del cliente. ¿Quién dijo que el caos era “asesino” de la eficacia?

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